INFORME SOBRE EL SENADO (23)

 

Texto e ilustracion de O COLIS**

 


Anoche estuve cenando en casa de M y J, con JM y L, y, claro, hablamos casi toda la noche de las elecciones, de las predicciones de las agencias y de la posible influencia que tuvieron en el resultado final; del pucherazo y del futuro. Bueno, supongo que más o menos como estará haciendo tanta gente en estos días, dándole vueltas a las razones de la razón, y a lo que debiera seguirse de todo esto. Yo no soy capaz de descartar que este Martínez Anido que es el ministro de Interior no nos haya intentado destrozar los resultados -como dice en la grabación, que desveló PÚBLICO, hizo o consintió se hiciera con la Seguridad Social catalana-, y haya ido arrimando el ascua a su sardina por demás, o arramplando para su banco de sardinas otras que no eran de su costera, como haría un arrantzale ladrón, de esos que tanto abundan en el partido que nos gobierna a los espanolis, lo cuyo no les ha restado votos, sino todo lo contrario, porque las elecciones han demostrado que (de no haber habido pucherazo por medio) la mayoría espanoli es capitalista, aunque sean pobres y no tengan expectativa de mejorar económicamente; antiecologista, aunque vivan en constante riesgo de contaminación y con escasez de agua potable; machista y patriarcalista, aunque sea mujer; y nacionalista, aunque las fronteras le acogoten. Pero L no es partidaria de lo conspirativo, y me tiene un poco por conspiranoico; me dice algo parecido a lo que escribió ayer Lluis de la Encina sobre una publicación mía: “Los fachas también hablaron de pucherazo...”, y le he contestado: “Pero, Ignacio, como decía Jesús Aparicio: que yo sea un paranoico no quiere decir que no me estén persiguiendo”. L, que es la más estratega de los cinco de anoche, sugería otras razones y me aconsejaba que aprendiera a perder. Pero yo es que estoy un poco harto de esto de la autocrítica militante y constante.


De vuelta a casa recordaba lo que me ocurrió una noche, a finales de los años 60, estando en el Café Gijón con algunos compañeros de la Escuela. Aparecieron unos cuantos estudiantes del SEU franquista, trajeados y con paraguas (lloviznaba fuera) y enseguida empezaron a meterse con nosotros, ataviados como íbamos con jerseys oscuros de cuello vuelto, vaqueros, botas… con el aspecto inconfundible de los progres de aquella época, método de diferenciación por las apariencias que ahora no sirve; y algunos de mi grupo llevaban una cadenita con el símbolo de la paz en plata colgado al cuello, yo no. Los jóvenes fascistas empezaron a darnos golpecitos con la punta de los paraguas, olfateando el ambiente, mientras emitían gruñidos imitando a los cerdos… Y la cosa se empezó a poner muy tensa. Yo no tenía todavía 20 años, y no es que haya sido nunca especialmente valiente, pero esa noche me salió el riojano (riojaldún, me llama Antonio González Vigil) y acepté una especie de reto a primera sangre que me ofreció el más chulito de los trajeados. Un camarero de los de toda la vida en el Gijón, Onofre, nos conminó a que saliéramos afuera. Salimos al Paseo de Recoletos, que entonces andaba en reformas, todavía no estaba como está ahora, saltamos la valla de defensa y nos metimos entre los bloques apilados de baldosas, montañas de arena, y todo eso que se almacena alrededor de la obras. Yo acababa de estrenar un tabardo azul, como de marinero, entonces estaban de moda, que mi madre me había enviado a Madrid, y calculando que en la pelea se pondría hecho un cristo, me lo quité y doblé por el forro muy primorosamente, para dejarlo sobre una pila de baldosas, y me volví hacia mi oponente, quizá esperando, no sé, que la pelea se desarrollaría como en las películas de caballeros y que me daría tiempo a levantar al menos los brazos, pero no, aún no había completado la vuelta de 180º hacia mi rival cuando se soltó una hostia en la cara que me hizo caer redondo. Recuerdo todo lo que siguió muy vagamente, gritos, agarrones, golpes y, finalmente, recuerdo a los fachas levantándome del suelo y ayudándome a volver al paseo. Mi rival tenía sangre en la cara (será la mía, pensé), y cojeaba. Resulta que medio grogui había conseguido yo calzarle algunos golpes y esto lo valoraban mucho sus compañeros, que me sobaban la espalda, mientras hablaban de mi coraje. Por cierto que los míos, habían desaparecido, haciendo gala de ese tradicional pacifismo que exhibe siempre la izquierda española pequeño burguesa (con o sin símbolo de la paz colgado al cuello). Me dejaron solo, los muy cabrones.


Yo me sentía aturdido, me dolía indistintamente por todo el cuerpo, y tenía los nudillos despellejados. Alguno de ellos sugirió que fuéramos a tomar una copa a su casa, porque vivía muy cerca, y allí me podría lavar y curar las heridas y rasponazos con agua oxigenada y mercuriocromo. Y eso hicimos. Era una casa de la alta burguesía madrileña en la calle Serrano, y allí tomé té y pastas de té, y me limpié las heridas. En el salón hablaron (más que hablamos, yo no dije mucho) de la situación en España, de la estupidez del comunismo en el que me veían atrapado, y me aconsejaban moderación, como hacen los psoecialistas de ahora, exactamente igual. Tú eres buena gente, me decían, pero equivocado por el comunismo y la masonería que tratan de romper España. La verdad es que me trataron con cierto respeto y admiración porque había aceptado encerrarme con ellos fuera de los míos. "Compañeros que, como habrás comprobado", añadieron, "son unos cobardes que abandonan a los suyos en cuanto que se acojonan". La verdad es que yo seguía bastante atontado, aunque tranquilo, porque sentía que la cosa había terminado, afortunadamente, para mí. En la casa había una gran biblioteca que estuve revisando, y hablamos de literatura. Me había llamado la atención un volumen de Jardiel Poncela, La Tourné de Dios, que el dueño de la casa me regaló como prueba de reconocimiento a mi valentía, según dijo. El libro está bien, al cabo de muchos años se lo regalé al jardielponceliano Moncho Alpuente por su cumpleaños.


Me despedí de ellos y fui andando a la residencia de estudiantes de la calle Arenal en la que residía. Todavía existían los serenos y el habitual asturiano de la calle, al que conocía de todas las noches, acudió a abrirme tras las palmadas de rigor llamándole. “Joder muchacho, te han puesto como a un hecce homo”. Cuando llegué a mi habitación encendió la luz mi compañero, Juan Carlos Aguileta, el Fogo (no pronuncia la rr, pero siempre decía “eso me lo paso yo por el fogo”, de ahí el mote), y se levantó asustado al ver mi aspecto. En ese momento me di cuenta que había abandonado el tabardo marinero en el lugar de autos, y el Fogo se ofreció a acompañarme, tuvimos que pedir permiso para salir de nuevo a la calle, y mientras caminábamos le fui explicando la aventura. Él es un valiente de verdad, gazteitarra, y cuando llegamos a Recoletos (ahí seguía el tabardo) se puso a gritar contra el SEU y los cabrones abusones. No había manera de callarlo… afortunadamente tuve la prudencia de decirle que la casa en la que había estado con los fachas se encontraba en Bárbara de Braganza (y no en Serrano, al otro lado), por lo que hasta que no llegó el sereno, advirtiéndonos que llamaría a la policía si no nos callábamos, el Fogo no se calló. En días sucesivos fui encontrándome con los presuntos compañeros de izquierda y casi todos, aunque alguno reconoció que se había acojonado y se había largado avergonzado, me echaron la bronca porque decían yo era un chulo inconsciente y que esa no eran formas de afrontar la situación. Bueno, probablemente llevaban razón. Y publicando esto no hago sino comportarme irresponsablemente una vez más, dando pábulo a los comentarios sobre el pucherazo y la capacidad que esta especie de Martínez Anido (que me parece a mí, pero no a tantísimos votantes) que es el ministro del Interior, tiene para haber trucado las elecciones junto con la compañía INDRA, puntera del ramo que se dedica a la investigación y desarrollo tanto de tecnologías de la información como de sistemas de defensa. Aunque no aparece como tal hasta la década de los noventa, algunas de las empresas que después se integraron bajo su nombre corporativo ya existían en 1921. Entre sus principales actividades está la consultoría, desarrollo de proyectos, integración de sistemas y aplicaciones en los campos de las tecnologías de la información, simulación, sistemas de mantenimiento y equipos electrónicos de defensa. Tiene presencia en más de 50 países de los cinco continentes, con filiales en EEUU, China, Portugal y Brasil, entre otros. Un tercio del tráfico aéreo mundial y los principales metros del mundo (como Madrid, Barcelona, París, Shangai, Atenas y Santiago de Chile) utilizan tecnología de INDRA. Esta compañía española también ha desarrollado sistemas digitales para procesos electorales, elaboró la red de defensa aérea de España y fabrica simuladores de aviones y helicópteros. Sus ventas en el 2005 alcanzaron los 1.385 millones de euros y recientemente ha obtenido contratos para modernizar los simuladores de los helicópteros del ejército norteamericano -por 24 millones de euros-, así como para implantar sistemas de control de tráfico y peaje en tres autopistas de China -por 4,1 millones-. Acaba de comprar Azertia, compañía multinacional del sector de la tecnología de la información con presencia en el mundo financiero (con clientes como BBVA y Banco Sabadell), en el de energía (Iberdrola y Gas Natural) y en sanidad y justicia. En las elecciones en las que Cristina F de Kirchner salió elegida con más del 50% de los votos en Argentina, INDRA fue denunciada por la oposición de estar involucrada en un supuesto "fraude informático". Así como también fue denunciada en Venezuela y El Salvador… Es cierto que todas esas denuncias no le han llevado a ningún aprieto.


Y estaba yo pensando si alguno de aquellos del SEU, hace ya casi 50 años, no serán hoy políticos del PP, o empleados de INDRA… o ambas cosas…

Ilustración: En esta democracia abusiva y represiva…
 

 Primavera, 28/06/2016

___________________

 

*  INFORME SOBRE EL SENADO (1)

*  INFORME SOBRE EL SENADO (2)

*  INFORME SOBRE EL SENADO (3)

*  INFORME SOBRE EL SENADO (4)

*  INFORME SOBRE EL SENADO (5)

*  INFORME SOBRE EL SENADO (6)

*  INFORME SOBRE EL SENADO (7)

*  INFORME SOBRE EL SENADO (8)

*  INFORME SOBRE EL SENADO (9)

*  INFORME SOBRE EL SENADO (10)

*  INFORME SOBRE EL SENADO (11)

INFORME SOBRE EL SENADO (13)

*  INFORME SOBRE EL SENADO (14)

*  INFORME SOBRE EL SENADO (15)

*  INFORME SOBRE EL SENADO (16)

*  INFORME SOBRE EL SENADO (17)

INFORME SOBRE EL SENADO (18)

INFORME SOBRE EL SENADO (19)

INFORME SOBRE EL SENADO (20)

INFORME SOBRE EL SENADO (21)

INFORME SOBRE EL SENADO (22)

 

**Texto publicado en su muro de facebook: http://www.facebook.com/octavio.colisaguirre.3

 

  

 

 

Zonaizquierda es un sitio web al servicio del pensamiento crítico.
Zonaizquierda se hace eco de información alternativa que ha sido publicada en otros medios.
Zonaizquierda en aquellos artículos cuya fuente original sea zonaizquierda.org se acoge a la licencia de Creative Commons.
 Zonaizquierda no se hace responsable de las opiniones vertidas por los autores de los artículos aquí enlazados o publicados.
Zonaizquierda.org © 2005