INFORME SOBRE EL SENADO (8) *

 

Texto e ilustración de O COLIS**

 

Pues no, resulta que los senadores que observo desde hace semanas colgados de las ramas de los plátanos desnudos de hojas, o revoloteando de sus escaños a la taberna, puede que sean nuevos pero no son del partido de Albert Rivera (antes Alberto Ribera), no son de Ciudadanos, no pueden serlo porque para esta nueva legislatura, así como este partido ha obtenido cuarenta diputados para la Cámara Baja, no tiene ningún senador para la Cámara Alta. Por lo que, seguramente, estos que veo deben de ser simplemente senadores nuevos de las nuevas generaciones de la derecha de toda la vida. Y la confusión me ha sucedido porque estaba seguro, cuando comencé este informe sobre el Senado, ya hace ocho semanas, que la legislatura iba a ser muy breve y que se iban a volver a repetir las elecciones, por lo que no me fijé mucho en la que sería la distribución de los escaños senatoriales para tan corto tiempo. Y pensé, no sé por qué, que la cosa de los cargos electos habría ido pareja en ambas cámaras. Y aunque parece obvio que se van a volver a repetir las elecciones, no sería este informe mínimamente serio si no reflejara los datos que enseguida anotaré más abajo. La cosa es extraña, porque veo que la Asociación Socialista Gomera, ha sacado un senador, pero ninguno Ciudadanos (recuerdo que ya me sorprendió en su día y lo anoté en el primer informe). Debe tener que ver con el asunto este de la proporcionalidad protectora de minorías de la ley que nos rige en las elecciones españolas, porque si no sería difícil de entender.


Y aunque creo que se repetirán las elecciones, dejo aquí anotado cómo se resolvió el asunto de las del 20 de diciembre para la XI legislatura de esta larguísima transición. Los 36.510.952 ciudadanos españoles con derecho a voto (1.875.272 vivían y votaron en el extranjero), para la Cámara Alta y los 208 senadores de votación directa, votaron así: PP (Partido Popular), 124 senadores (doce menos que en la legislatura anterior); PSOE (Partido socialista Obrero Español), 47 (uno menos); Podemos (Podemos, 9; En Comú Podem, 4; En Marea (Anova-Esquerda Unida, 2; Compromís-Podemos- És el moment, 1), 16; ERC-CAT SÍ (Esquerra Republicana de Catalunya-Catalunya Sí), 6; DL (Democràcia i Llibertat), 6; PNV (Partido Nacionalista Vasco), 6; CCa-PNC (Coalición Canaria-Partido Nacionalista Canario),1; CAMBIO- ALD (Cambio-Aldateka), 1; ASG (Asociación Socialista Gomera), 1. Y sí que es extraño que los de CAMBIO-ALD, por ejemplo, hayan obtenido un senador, como los socialistas de La Gomera, y los de Ciudadanos ninguno. Porque parece caprichoso que los votantes de derecha repartan sus votos para la Cámara Baja entre los dos partidos de derecha, PP y Ciudadanos, y para la Cámara Alta, se los entreguen todos al PP. Y un poco así ha sucedido también con la elección de los senadores de los partidos de la supuesta izquierda del PSOE, que sólo ha perdido un senador con respecto a la anterior representatividad, mientras que en la Cámara Baja han perdido un saco a favor de los emergentes de izquierda. Y me resisto a creer que esto ha sucedido porque los electores tengan estrategia alguna al respecto. La ignorancia sobre las verdaderas funciones del Senado es manifiesta, y la manía que la gente en general le tiene a la Cámara Alta es evidente. A casi todo el mundo le parece un organismo retórico y sin funciones claras, lo llaman “cementerio de elefantes”, “antesala de puertas giratorias”, “desván de los muertos vivientes”, “buhardilla de desahuciados políticos”; quedando claro que la opinión generalizada es que los políticos de los grandes partidos que acaban en el Senado están a punto de jubilarse, o se les mete ahí para parapetarlos contra la ley ordinaria, protegiendo así, de paso, al propio partido. No digo que a mí me parezca esto mismo, porque sí creo en la importante función del Senado, aunque no en este funcionamiento inane en el que ha caído desde su renacimiento tras la muerte de Franco.


Parece que el caso de la nueva senadora Rita Barberá apoyara las tesis descalificantes populares sobre la función del Senado (como sucedió con Griñán). A esta señora le acosa la evidencia culposa, aunque ella se defiende divinamente de todas las acusaciones de corrupción que le rondan tanto a ella como a sus amiguitos del alma, y su partido no sabe qué hacer, porque parece que la teme. Esta mujer tiene más conchas que un galápago y, en la línea de Esperanza Aguirre, parece que quiere hacernos creer que vale más por lo que calla que por lo que dice. Ascender tan irresistiblemente, siendo mujer entre tanto machito natural, debe imprimir ese carácter recio y peleón, que ya de salida ha de ser fuerte y seguro para poder competir con los hombres. No sólo en España, en todo el mundo las mujeres líderes de derecha o de izquierda parecen más fuertes que los hombres que tienen al lado a sus órdenes. Recuerdo el día que cayó el helicóptero con Rajoy y Esperanza Aguirre dentro y resultaron ilesos. Cuando salieron ambos del aparato, primero Aguirre y más tarde Rajoy, ella se arreglaba el pelo mientras preguntaba a todos si estaban bien, y él (entonces sólo aspirante a presidente) apareció demudado y temeroso, quejoso, blando y silencioso. En Gaza conocí a mujeres líderes de Al-Fatah, o de la ANP, mucho más decididas y fuertes que los hombres que las mandaban. A ellas, además de ocuparse de la casa, de los hijos, de estudiar una carrera universitaria, de hablar idiomas, se les exigía luchar en primera línea como cualquier guerrillero. Yo creo que hoy en día (si no es que ha sido así siempre), las mujeres están mejor preparadas que los hombres para ocupar cargos políticos y para responder a las demandas de sus votantes, incluso para entenderse con ellos de tú a tú. Pero como sobre todos pesa ese patriarcado secular no acaba de emerger la mujer entre tanto tradicionalismo machista. A las mujeres se les aplica una vigilancia extraordinaria, nunca los hombres que se dedicaron a la política estuvieron tan vigilados. Mujeres como Ada Colau, Manuela Carmena, Rita Maestre, Yayo Herrero, Carolina Bescansa y tantas otras, ofrecen una alternativa política, intelectual y social muy potente, aunque los votantes las ponen constantemente en el punto de mira. Porque el votante, y la votante (la mujer machista lo es tanto como el hombre), se rige por criterios muy dependientes de la tradición que se define y cree apolítica. Y no hay nada más políticamente manejable que los individuos que se definen apolíticos que, además son siempre de derecha.


En España se ha cultivado desde siglos la ignorancia y la fe del carbonero, y no tenemos tradición democrática, por lo que hay algo en los votantes de rellenadores de quinielas, y muchos votan como juegan al bingo, y tienen fe en algunos candidatos como si estos representaran números de un arcano indescifrable. Porque a lo culto se le ven amaneramientos pedantes, y se desconfía de los comportamientos comprometidos con el bien común. A falta de mejor criterio, el votante que se define apolítico pero vota (mayoritariamente a la derecha) sigue la máxima de que los que van de puros y correctos son hipócritas, porque en todos los sitios cuecen habas y en España a calderadas. Y la corrupción de los políticos de izquierda hace mucho más daño al bien común que la de los de derecha, que nunca se las dan de puros y honestos, y no lo llevan en su programa. Los votantes dan por hecho que todos los políticos mienten, pero que mientras que la derecha parece ir hacia el mantenimiento de la sociedad de clases desde su esquema e imposición capitalista, la izquierda ha perdido su carácter subvertidor de ese estatus para acercarse a los modos de mando y corrupción tradicional de la derecha, que siempre ha entendido la corrupción como una especie de pago por los servicios prestados, como comisión tradicional legítima, aunque ahora fuera de la ley por este asunto de la democracia, asunto que sólo acatan como una cuestión de moda social y porque de momento les otorga poder democrático. Sería necesario establecer criterios a través de los cuales pudiéramos diferenciar las prácticas corruptas de las prácticas políticas (como explicaban Liliana Pineda y Susan Rose-Ackerman en el Informe 6), de manera que no parezca que la política en sí misma es el ejercicio de la corrupción con el objetivo de retener el poder político a cualquier precio (que es lo que es hoy en realidad). La publicitación de las acciones políticas y de los proyectos y programas, la transparencia y el control de los políticos y sus programas y proyectos debieran ser el primer objetivo de los programas y proyectos políticos de izquierda que creen en la democracia participativa. De otra manera la percepción de que la política es un tejemaneje de los políticos no decaerá nunca.


Pero creo que estamos muy lejos de eso, esta misma semana ese extraño partido en fuga permanente hacia el centro hipotético, hoy representado por el PSOE de Pedro Sánchez, ha consultado a sus bases sobre la idoneidad de firmar un acuerdo general con Ciudadanos, con el objetivo de formar gobierno, y sus bases (el 79% de los que han votado), han dado su conformidad. La izquierda (si es que está en alguna parte) tendrá que esperar a unas nuevas elecciones para ver si tiene mayor fuerza, más votos, y pueden llegar a influir en la política española. Y es raro que el PP, el PSOE y Ciudadanos no crean que unas próximas elecciones les debilitarán, y que consideren que los casos de corrupción no les afectarán en ese sentido, o quizá sea que sólo fuercen llegar a ellas como hace el escorpión en el chiste, que pica de muerte al sapo que le cruza el río sólo por la irreversibilidad de su carácter. “Aunque también puede ser”, dice J, “que tú seas un pardillo que no se entera de la misa la media y las cosas vayan por otra parte”. Pues, puede ser.

Nota sobre la ilustración: Para este dibujo me he ido al otro lado de la plaza de la Marina Española, al frente del Senado que da a la calle Bailén. Allí se ven los revoloteos de los senadores contra el cielo con mayor nitidez, porque vuelan más alto. A la derecha del edificio, haciendo esquina con la Plaza de España se alza un coqueto palacete ecléctico monumental, muy Luis XIII, construido entre 1897 y1899 por el arquitecto Manuel Martínez Ángel, quien fue asesinado allí mismo de un pistoletazo por un joven alumno en 1933. El edificio (que algún día dibujaré para un posible anexo de este cuaderno) fue sede de la Real Compañía Asturiana de Minas (y después arrendado por la Consejería de Cultura de la CAM); y más al fondo la conocida como Torre de Madrid, rascacielos de 142 metros inaugurado en 1960, proyectado por los hermanos Julián y José María Otamendi, los mismos que habían construido el hoy tan nombrado Edificio España (1948-53), de117 metros, cuyo destino final se desconoce, porque se ha retirado de la puja el empresario chino que quería seguir haciendo de este barrio (Plaza de España, Leganitos, Santo Domingo, Gran Vía) un China Town madrileño, del que este edificio hubiera sido el magnífico símbolo (también tengo intención de dibujarlo para este cuaderno). En mi ilustración está cubierto por el edificio semicircular anexo del Senado (sin interés alguno, parece la trasera de algún sitio menor), realizado a finales del siglo XX por Salvador Gayarre y Ruiz de Galarreta..

 

28 de febrero de 2016

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*  INFORME SOBRE EL SENADO (1)

*  INFORME SOBRE EL SENADO (2)

*  INFORME SOBRE EL SENADO (3)

*  INFORME SOBRE EL SENADO (4)

*  INFORME SOBRE EL SENADO (5)

*  INFORME SOBRE EL SENADO (6)

*  INFORME SOBRE EL SENADO (7)

 

**Texto publicado en su muro de facebook: http://www.facebook.com/octavio.colisaguirre.3

 

  

 

 

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