Ya es hora de jubilar a Greenspan y Trichet

sin pensiones. Los arquitectos del desastre económico.

 

Por DEAN BAKER*, Counterpunch
Traducción: Enrique Prudencio para Zona Izquierda

Las economías de Estados Unidos y Europa están experimentando su peor recesión desde la Gran Depresión. Decenas de millones de personas están desempleadas o subempleadas. Esto provocado que millones de personas pierdan sus hogares, su acceso a los servicios de salud y, en algunos casos, sus vidas.

Sorprendentemente, los dos principales responsables de esta catástrofe, el ex presidente de la Reserva Federal Alan Greenspan y el presidente del Banco Central Europeo Jean-Claude Trichet, no parecen estar sufriendo en absoluto las consecuencias de su fracaso. Ambos viven cómodamente y siguen estando muy solicitados por su experiencia en materia de política económica. Esto debería enfurecer a las personas sensatas de todo el mundo.

En este punto, todos deben saber que el colapso económico que está destruyendo decenas de millones de vidas en todo el mundo, era una catástrofe totalmente evitable. En el caso de Estados Unidos y Europa se permitió que siguieran creciendo burbujas de activos hasta alcanzar niveles cada vez más peligrosos. El estallido de las burbujas era inevitable, como inevitable era que cuando estallaran, el resultado sería una muy grave recesión de la economía de muy difícil recuperación.

En el caso de Estados Unidos, la historia consistía en una burbuja inmobiliaria que dio lugar a un aumento sin precedentes de los precios de la vivienda. Después de mantener la inflación relativamente controlada durante cien años, los precios del mercado inmobiliario del aumentaron más de 70 puntos porcentuales por encima de la tasa de inflación de la década 1996-2006.

No había nada en la dinámica de la oferta y la demanda del mercado de la vivienda que pudiera justificar este aumento de los precios. Los alquileres no influyen en nada, e incluso había una tasa record de vacantes a partir de 2002. Y lo más importante es que la burbuja estaba marcando claramente el rumbo de toda la economía con tasas record de construcción de viviendas en el período 2002-2004. Y la vivienda, impulsada por el consumo de los ahorros de las familias, empujó la tasa de ahorro a casi cero entre 2004-2007.

Por supuesto que esta fuente de demanda desaparecería en cuando estallara la burbuja. ¿Con qué pensaba Greenspan reemplazarla? Puede que nunca sepamos lo que pensaba Greenspan, pero lo que ha dicho en su defensa es completamente absurdo. Lo que le dijo al Washington Post es que él ni siquiera tenía conocimiento de la explosión de los préstamos de alto riesgo de las hipotecas subprime hasta un mes antes de abandonar su cargo de presidente de la Reserva Federal, en enero de 2006. Si eso fuese realmente cierto demostraría un nivel de incompetencia que haría enrojecer de vergüenza al conductor de un autobús escolar borracho.

Greenspan debería haber estado atacando la burbuja con todo lo que tenía en su vasto arsenal. De inmediato debería haber estado utilizando el servicio de información de la Reserva Federal y su megáfono como presidente para poner en alerta al país sobre la burbuja inormando en términos inequívocos. (En realidad hizo todo lo contrario, negando la existencia de la burbuja y animando a la gente a comprar los derivados de las hipotecas subprime). También debería haber hecho uso de su autoridad reguladora para estrangular el flujo las hipotecas basura. En caso de que hubiesen fallado estas dos herramientas, debería haber subido las tasas de interés. Esto hubiese desacelerado e incrementado el desempleo, pero era mil veces preferible al desastre que estamos viviendo ahora.

Trichet tampoco tiene una defensa mucho mejor. Las burbujas de los países periféricos de la U.E. estaban provocando desequilibrios en la balanza de pagos que eran claramente insostenibles. Ya en 2004 el déficit por cuenta corriente de España era del 5,20% del PIB, el de Grecia del 5,80% y de 8,30% el de Portugal. Estos déficits alcanzaron su punto máximo en 2007-2008, cuando llegaron a más del 10% del PIB. ¿Cómo puede creer Trichet que un déficit de esta magnitud se puede resolver dentro de una moneda única? ¿Cuál fue el proceso por el cual los países de la periferia de pronto dejaron de ser capaces de pagar las importaciones procedentes de los países centrales? Si él previó algún mecanismo para realizar el ajuste sin que implicara el terremoto económico, resulta difícil imaginar cuál podría haber sido.

Los dirigentes del Banco Central Europeo suelen decir en su defensa que en su mandato sólo figuraba el objetivo del 2% de inflación, sin que se mencionara cómo prevenir una depresión económica. Curiosamente el BCE no tuvo esta visión estrecha de su mandato cuando los bancos más grandes de la zona euro se enfrentaron a la insolvencia en el otoño de 2008. Por el contrario, se descolgó con billones de euros a tasas de interés inferiores a las de mercado.

La realidad es que el banco central sí tiene la responsabilidad de mantener la estabilidad económica, ha reconocido el BCE implícitamente con su actuación desde el inicio de la crisis. Esto significa que el BCE ya no tiene escusa para no corregir los desequilibrios de la última década, como tampoco la tiene la Reserva Federal.

Lo cual plantea la pregunta de porqué el ciudadano común debe estar pagando las generosas pensiones que disfrutan tanto Greenspan como Trichet. Después de todo, si Greenspan y Trichet hubieran intentado incendiar sus respectivas instituciones, ¿estaríamos pagando sus pensiones? Teniendo en cuenta las consecuencias de sus monumentales errores políticos, estaríamos mucho mejor si hubieran realizado su trabajo de manera competente y nuestra única queja fuese el incidente del incendio.

Los economistas creen que es importante que los trabajadores reciban incentivos por realizar bien su trabajo y que sean penalizados por hacerlo mal. Sería difícil imaginar unos banqueros centrales que merecieran más el castigo que Greenspan y Trichet. Si no tomamos medias contra estos dos, ¿cómo vamos a esperar que sus sucesores sean mejores?

_______________

 

* Dean Baker es codirector del Centro de Investigaciones Económicas y Políticas (CEPR). Es autor de "saqueo y pifia: auge y caída de la burbuja económica", y "Falsos beneficios: convalecencia de la Burbuja Económica".

 

Fuente: http://www.counterpunch.org/2013/06/07/the-architects-of-economic-disaster/
 

Zona Izquierda  © 2005