La presión a Snowden por toda la cancha es un mal chiste.

Los verdaderos traidores están en Washington y Nueva York


Por Dave Lindorff*
Traducción: Enrique Prudencio para Zona Izquierda

Uno no sabe si reír o llorar al ver cómo EE.UU. hace todo lo posible para ponerle las manos encima al denunciante de la Agencia Nacional de Seguridad Edward Snowden.

Tenemos a EE.UU. presionando a Rusia para que lo eche fuera de su santuario en el aeropuerto de Moscú. Tenemos a Obama y al Departamento de Estado lanzando amenazas a todos los países del mundo para que no le concedan asilo político ni permitan que transite por su espacio aéreo. Y ahora tenemos al sonriente Joe Biden al teléfono sermoneando (amenazando, sería la palabra más adecuada), al presidente de Ecuador Rafael Correa para que no concede asilo político a Snowden, a quien el gobierno de Obama y los secuaces republicanos y demócratas del Congreso califican de traidor a la patria.

Mientras tanto, los verdaderos traidores, los que se han dedicado con fruición a destruir EE.UU. están sobornando a los políticos de ambos partidos, aprovechando su influencia para reventar cualquier intento real de regulación, mientras se ceban como gorrinos a base de las comisiones y gratificaciones que reciben sentados en las esquinas de las oficinas de megabancos como Goldman Sachs, Morgan Stanley, Citi Group, Bank of América, JP Morgan, Chase y Wells Fargo. No hay necesidad de extraditar a estos tipos para poder procesarlos. Están aquí, en EE.UU. Lo único que hace falta es la voluntad de presentar cargos por cosas como el fraude hipotecario, el fraude de los derivados, la colusión, el perjurio, etc., pero el propio fiscal general de Obama, Eric Holder es un abogado corporativo y ya ha declarado que no va a procesar a los bancos de Wall Street por sus fraudes, que han causado el hundimiento de la economía de EE.UU. y de medio mundo.

Incluso Cyrus Vance Jr., supuestamente duro como el hormigón armado, sensato fiscal del distrito de Manhattan, en cuya jurisdicción se encuentran las sedes y oficinas de la mayoría de los bancos más grandes del país “demasiado grandes para quebrar”, no ha acusado a ninguno de ellos ni a ninguno de sus altos directivos. No es que no vaya a acusar a ningún banco, lo que pasa es que en vez de ir a por Goldaman, Citi or Chase, ha acusado ¿están preparados para esto? a un pequeño banco independiente de propiedad comunitaria ubicado en Chinatown llamado Abacus Bank , cuyos activos totales suman 250 millones de dólares. ¡Eso son millones, sí señor! Por comparar, el mayor banco de EE.UU., el JP Morgan Chase, tiene unos activos totales de 2.39 billones de dólares, es decir que es 10.000 veces mayor. Y hay algo peor: el enjuiciamiento del pequeño banco no se produjo gracias a la diligencia de Vance. No fue él quien descubrió el fraude, sino un empleado despedido que informó voluntariamente a los reguladores de que el banco había inflado intencionadamente los ingresos de los clientes para que pudieran obtener créditos más altos, lo cual según Vance “era el ejemplo del mal que había hundido la economía de EE.UU.” En realidad Abacus tenía un porcentaje de de morosos del 0,5%, que es la décima parte de la media del sistema bancario nacional, que oscila entre el 5 y el 6%.

¿Por qué no ha acusado Vance al menos a alguno de los grandes bancos, de los que muchos analistas conocedores y críticos del sector han dicho que no son más que gigantescos sindicatos del crimen organizado, que en casos como los de Bank of America, Citibank y HSBC se dedican consciente y abiertamente al lavado de grandes cantidades de dinero de los cárteles de la droga? Su adjunto dice que es porque ¡no hay pruebas de delitos cometidos por estas entidades¡ La casta política de Washington tampoco quiere ir tras ellos, para no poner en peligro todos los donativos que aportan para las campañas electorales. Y Vance seguramente tiene ya puestos los ojos en la mansión del gobernador de Nueva York en Albany.

Y así, volvemos de nuevo a Snowden, cuyo único “delito” ha sido denunciar una indiscriminada operación de espionaje del gobierno de EE.UU., que a nuestras espaldas estableció un sistema de espionaje interno tan vasto y orwelliano (1) que ningún totalitarismo fascista hubiese nada parecido.

Así que ahora tenemos al vicepresidente Joe Biden que llegó a su cargo después de ser senador por Delaware, el Estado que es sede legal de algunas de las empresas más criminales del país, criminalidad que protegen las leyes laxas de supervisión de este Estado, al igual que protegen a los accionistas contra el activismo, sermoneando a Ecuador sobre lo importante que es estar sujetos al “imperio de la ley”, mientras a este país con la pérdida de la exención de país más favorecido por los aranceles aduaneros en las exportaciones a EE.UU. si concede a Snowden asilo político para protegerlo de la persecución de EE.UU .

¡Pero espera¡ Como el presidente Correa ha señalado que su país lleva años intentando que EE.UU. extradite a los banqueros Roberto y Williams Isaías para enjuiciarlos por fraude bancario y por la quiebra de Filanbanko, ocurrida cuando su país se encontraba en una crisis sistémica similar a la que ha producido el colapso de la banca en Estados unidos. Esta quiebra bancaria causó finalmente unas pérdidas de 8 millones, que tuvo que pagar un pequeño país de 15 millones de habitantes. Los dos banqueros, huyeron a EE.UU. en 2000 y allí se encuentran protegidos hasta la fecha. Fueron sentenciados en ausencia a ocho años de cárcel a principios de este año.

¿Me hablas de doble vara de medir?

Bueno, seamos sinceros, EE.UU. se ha convertido en una especie de refugio para los delincuentes financieros de todo el mundo, como Brasil solía ser el paraíso de los ladrones de bancos y Argentina y Chile el refugio de los asesinos de masas nazis. Si un fraude económico colosal, no es un delito en la práctica aquí en EE.UU., entonces quines hayan cometido fraudes en el extranjero no son extraditables. Y como diría el titular de nuestro Departamento de Justicia: no procesamos a bancos ni banqueros, a menos que se trate de un banco muy pequeño. Sólo procesamos a los “traidores” que denuncian el espionaje masivo e indiscriminado a que el gobierno de su país somete a sus propios ciudadanos y a los de otros países”.

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*DAVE LINDORFF es miembro fundador de ThisCantBeHappening¡, periódico colectivo digital y colaborador de Hopeless: Barack Obama y la política de la Ilusion (AK Press).

 

Fuente: http://www.counterpunch.org/2013/07/01/the-real-traitors-to-america-are-in-washington-and-new-york/
 


 

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