Alexis Tsipras en el Foro Kreisky de Viena
Discurso dirigido a los socialdemócratas austriacos.


Del blog de Yanis Varoufakis, doctorado en economía, Universidad de Essex.

Traducción: Enrique Prudencio para Zona Izquierda


La semana pasada, Alexis Tsipras (presidente de SYRIZA) pronunció un discurso en el Foro Kreisky, antigua residencia de Bruno Kreisky en Viena, dirigido a los socialdemócratas austriacos. He puesto en el blog este “discurso de Tsipras” por dos razones. En primer lugar, porque envía un mensaje interesante a los socialdemócratas europeos (y a Austria y Alemania en particular). En segundo lugar, porque este importante discurso parece haber pasado desapercibido para los medios de comunicación.


Estimado Gertraud, queridos amigos,

Gracias por su amable invitación. Me siento honrado y feliz de estar aquí. En la casa de Bruno Kreisky. Entre amigos austriacos que, supongo, comparten conmigo las mismas preocupaciones con respecto a nuestra casa común europea. Esta casa común que se encuentra actualmente amenazada por una peligrosa bomba de tiempo social y político en sus cimientos. Una bomba de relojería que se puede y se debe desactivar.

Como ustedes saben, yo no soy socialdemócrata.

Pero soy profundamente consciente de la grandeza de Bruno Kreisky y de la importancia de la socialdemocracia en la que creía y practicó con honestidad y dedicación durante toda su vida. Y tengo un gran respeto por sus logros.

La razón por la que he comenzado con la afirmación de que no soy socialdemócrata, no es, por supuesto porque quiera levantar una barrera ideológica entre ustedes y yo. El diálogo político y las alianzas están en el corazón de la cultura, en el ADN, de SYRIZA, mi partido, como parte esencial de la vía democrática al socialismo con libertad y democracia. Estoy seguro de que con la mayoría de ustedes comparto los mismos o similares valores. Sin embargo, no puedo ocultar mi sorpresa y decepción por el cambio político que los partidos socialdemócratas europeos han experimentado en los últimos años.

Queridos amigos,

Como estoy seguro que ustedes saben, en Grecia estamos experimentando últimamente el atroz fenómeno del resurgimiento nazi. El terrible asesinato del músico antifascista Pavlos Fyssas que tuvo lugar en el barrio de El Pireo, es una prueba de sus métodos y objetivos.

En 1967, Bruno Kreisky fue uno de los líderes de los movimientos de solidaridad europeos en favor de la restauración de la democracia en Grecia.

Los demócratas griegos le estarán siempre agradecidos a él y a sus compañeros austriacos por demostrar su amistad al pueblo griego en momentos críticos.

Me temo que el resurgimiento del nazismo está conectado con las políticas de austeridad extremadamente duras que le han sido impuestas a Grecia por la troika de los prestamistas y los sucesivos gobiernos griegos, y en particular el que actualmente se encuentra en el poder, que es un gobierno de coalición entre la conservadora Nueva Democracia y el PASOK.

El PASOK de hoy está en periodo de eclipse total porque no percibe las consecuencias de la crisis en sí misma ni de la gestión neoliberal de esta crisis para un país con déficit, como Grecia, cuya participación en una unión monetaria arquitectónicamente defectuosa, la somete a un shock simétrico.

Hay una lección que todos nosotros tenemos que aprender de la crisis, pero especialmente los partidos socialdemócratas.

Queridos amigos,

En la década de 1990, los partidos socialdemócratas europeos se fueron alejando gradualmente de las políticas que tratan de regular el capitalismo, hasta eliminar toda regulación del mismo.

Pero hubo momentos con posterioridad a la Segunda Guerra Mundial en que socialistas europeos valientes e inspirados como Bruno Kreisky, marcharon por el camino de los valores democráticos, de los principios sociales y políticos.

En un reciente artículo publicado en Der Spiegel y Financial Times, el columnista Wolfgang Munchau argumentaba sobre el tema:

“El SPD finalmente renunció al keynesianismo cuando el último keynesiano del partido, Oskar Lafontaine, dimitió en 1999, dejando el campo libre a Gerhard Schroeder, que más tarde emprendió las reformas del mercado del lado de la oferta.

Hoy en día, el SPD es solo un partido conservador más que defiende la economía de mercado del lado de la oferta, cuyas diferencias con la CDU se reducen a las discusiones sobre la distribución, pero que ya no trata de cuestiones fundamentales. Por ello el debate entre Merkel y Steibrück ha estado tan cojo, o ha sido a dúo como algunos lo han definido.”

Estoy totalmente de acuerdo con esta opinión. Si los socialdemócratas hubiesen seguido el legado de los estadistas, como Bruno Kreisky, Willy Brandt y Olof Palme, Europa no se hubiese convertido en el desierto neoliberal que es hoy.

Queridos amigos,

Recordemos todos la crisis de 1929. Permítanme encapsular lo que sucedió entonces en dos frases:

1. La “moneda común”, que era el patrón oro, era un sistema de tipos de cambio fijos que se estrelló y se incendió.


2. El gobierno negó que hubiese un fallo de arquitectura en el diseño del conjunto, insistió en la austeridad y en la política de salida de la crisis a través de las exportaciones netas.

Aquel conjunto de políticas económicas es lo que los historiadores asocian con el ascenso del fascismo en la Europa meridional y el nazismo en el norte y centro de Europa.

¿Se dan cuenta de las similitudes con la situación de la Europa actual?

La zona euro se asemeja al sistema del patrón oro, con una diferencia que empeora las cosas: en lugar de tipos de cambio fijos entre diferentes monedas, hay una moneda única de la que es imposible escapar en un momento de grave crisis.

Pero al estar tan mal diseñado todo el sistema económico, esa moneda común produjo dos efectos terribles para nosotros. Hay dos cosas que hacen que la analogía con el patrón oro resulte muy acertada:

En primer lugar, durante los primeros dos años de existencia, provocó movimientos masivos de capital excedentario desde los países desarrollados de la eurozona hacia los de la periferia.

Los países con superávit tienen industrias oligopólicas intensivas en capital que producen bienes de capital y bienes de consumo que la periferia, o no puede producir en absoluto, o no puede producirlos a precios competitivos.

Por su propia naturaleza, una unión monetaria entre las economías avanzadas del norte y las de una periferia menos avanzada y menos capitalizada, genera crecientes superávits en los intercambios comerciales. Y estos excedentes comerciales crean inmediatamente montañas de beneficios en los países con superávits, que superan con creces sus necesidades de inversión.

El resultado de esto es que los tipos de interés de los países con superávit se desploman y por ello a los banqueros del norte les resulta mucho más lucrativo desviar los capitales hacia la periferia, donde las tasas de interés son más altas. Esta es la razón por la que se producen enormes flujos de capital hacia la periferia.

¿Y por qué es un problema este flujo de capitales?

Porque el dinero que fluye hacia la periferia crea burbujas.

En Grecia, el dinero que el estado tomó prestado en nombre de la cleptocracia, causó una burbuja en la deuda pública, que luego los cleptócratas utilizaron para crear todo tipo de burbujas indirectamente.

Entonces, de repente, aunque predeciblemente, se derrumbó Wall Street en 2008. Todo el capital que había estado inundando la periferia dejó de fluir al instante. Y los que nunca se habían beneficiado de ninguna de estas burbujas, terminaron siendo los deudores de todo ese dinero.

Al igual que Hoover a finales de los años 20 y 30 del siglo pasado, los gobiernos conservadores y socialdemócratas europeos aseguraron que las deudas impagables había que pagarlas.

Pero, ¿cómo?

Con los nuevos préstamos que fueron tomando de los países con superávit.

De esta manera fue como acabó la quiebra de Grecia en mayo 2010, aceptando el préstamo más grande de la historia de la humanidad que aceleró la pérdida del ingreso nacional.

Una socialdemocracia que había abandonado la tradición de Bruno Kreisky, creó el espacio político adecuado para unas medidas políticas contra la crisis que crearon un nuevo e invisible muro económico entre los países con superávit de los acreedores del Norte y los países deficitarios deudores del Sur..

Queridos amigos

Llevo hablando un buen rato y todavía no he mencionado a Grecia.

Permítanme, por lo tanto, decir algunas palabras sobre mi país, que tan intensamente ha sufrido la crisis.

Grecia no es un caso especial.

Grecia puede haber sido el eslabón más débil de la cadena de la eurozona.

Pero si Grecia no hubiese existido, en la cadena de la eurozona hubiera habido otro eslabón más débil.

Grecia fue, para decirlo sencillamente, el canario en la mina cuya muerte debe hacer sonar la alarma para avisar a los mineros –el resto de nuestros socios europeos de que hay problemas graves en la mina.

En vez de eso, al canario se le dejó agotarse casi hasta morir; fue tratado como chivo expiatorio.

Aunque Grecia hubiese conseguido ser mucho más ágil, estar más en forma y más modernizada antes de 2008, habríamos caído de cara contra el suelo en una zona del euro que no pudo resistir el terremoto de 2008.

Tal vez un hubiese sido la primera en caer. Pero hubiésemos caído de todos modos. Porque si Irlanda, el país que encabezó todas las listas de los resultados “positivos” cayó, Grecia estaba destinada a caer también. Lo mismo que Portugal, Italia y España… y con el tiempo incluso Francia.

No quiero argüir que Grecia no necesite reformas o que no tenga debilidades. Eso sería absurdo.

Todo eso es verdad. Pero no se puede llevar a cabo ninguna reforma si se hunde la economía.

Sin embargo, hay otra verdad de la que ustedes puede que no hayan oído hablar.

Es el hecho de que nuestra cleptocracia ha creado una alianza con las élites de Europa para propagar una serie de mentiras sobre Grecia.

Mentiras para exculpar de las debilidades de nuestro país a los cleptócratas y cargarlas sobre las espaldas de las personas comunes, de los trabajadores explotados, del pueblo griego.

Mentiras que ayudan a imponer políticas que son terribles para Grecia, terribles para Austria y para el resto de Europa, pero excelentes para los bancos en quiebra y convenientes para los eurócratas.

Permítanme desmontar algunas de estas mentiras míticas:

Mito número uno:

La fuerza de trabajo griega está sobreprotegida.

Mito número dos:

Los griegos son perezosos.

Mito número tres:

El mercado laboral griego es demasiado rígido.

¿Sabían ustedes que desde 2001, cada año se ha despedido a un tercio (33,3%) de los trabajadores asalariados?

Mito número cuatro:

Los trabajadores griegos desempleados reciben cantidades demasiado generosas del seguro de desempleo.

Mito número cinco:

Los salarios reales en Grecia se unificaron entre 2000 y 2009 con los salarios medios reales de la zona euro.

 

Los trabajadores griegos no llegaron nunca a alcanzar ese nivel.

Y podría continuar durante horas. Pero no les quiero cansar.

Si quieren saber realmente por qué Grecia permanece en una depresión económica, la respuesta es muy sencilla: se encuentra atrapada en una zona euro que impone la austeridad en Grecia y en el resto de la periferia.

Sin embargo, ahora que estamos en ello, el coste del desmantelamiento sería terrible para todos nosotros.

Así que aunque pensemos que se trata de una unión monetaria terrible, que divide a nuestros pueblos mediante una moneda única, tenemos el deber de volver a diseñar la arquitectura europea.

Por desgracia, la modificación de todo el diseño no se efectúa fácilmente.

Hay enormes intereses creados que desean mantenerlo todo como está.

. La banca en quiebra de Grecia y España, en total cooperación con la banca en quiebra de Alemania y Francia, no quieren cambios drásticos.

. La casta política actualmente en el poder no quiere ningún cambio radical tampoco.

. Los eurócratas son totalmente contrarios al reconocimiento de que las instituciones y su mecánica están mal diseñadas.

Por desgracia, si la banca, la casta política gobernante y los eurócratas se salen con la suya, Europa se desintegrará.

¿Quieren una idea de lo que va a suceder aquí en Viena una vez que la enfermedad se propague de la periferia al centro, cosa que sin duda va a suceder?

Luego vendrán a Grecia a buscar por sí mismos en las tiendas tapiadas, las fábricas vacías, el miedo de los inmigrantes reflejado en sus caras cuando caminan hacia casa por la noche.

Queridos amigos

No se debería llegar a eso

SYRIZA va a ganar las próximas elecciones en Grecia y logrará realizar un cambio político fundamental.

Un gobierno de izquierda en Grecia extenderá la mano a los socialdemócratas de Europa, a los liberales del pensamiento libre de Europa, a todos los europeos que no quieren que Europa se deslice hacia una pesadilla.

Y vamos a pedirles que se unan a nosotros en un proyecto común: el proyecto de estabilización de la zona euro, un primer paso hacia una Europa abierta, democrática y coherente.

Para ello tendremos que negociar con fuerza con las principales palancas del neoliberalismo institucional en Frankfurt, en Berlín, en Bruselas, en París.

Para ello, vamos a necesitar vuestro apoyo.

No solo para lograr un mejor resultado para Grecia, sino con el fin de forjar una Europa mejor, una Europa humana.

Un gobierno SYRIZA no va a esperar a que los trabajadores sufran en Alemania o Austria para financiar nuestra recuperación, en contra de sus intereses.

Un gobierno Syriza pondrá sobre la mesa un plan Marshall europeo que incluirá una unión bancaria bien diseñada, una deuda pública gestionada de forma centralizada por el BCE, un programa masivo de inversión pública.

Por encima de todo, estamos solicitando una conferencia especial sobre la deuda europea en toda la periferia, por analogía con la Conferencia de Londres de 1953 sobre la deuda alemana en el momento en que se decidió recortar una gran parte de la misma, una moratoria en el pago de intereses y una cláusula de crecimiento.

Estas son las exigencias mínimas de un futuro gobierno de Syriza.

. Pueden aceptarse hoy sin necesidad de cambios en el Tratado.

. Sin necesidad de que los contribuyentes alemanes o austriacos tengan que pagar para la periferia.

. Sin pérdida de soberanía de nuestros parlamentos.

Mi intención es mirar a los ojos al trabajador alemán o austríaco que trabaja duro y decirle a él o a ella:

Nos hicieron tomar el préstamo más cuantioso de la historia a costa vuestra. Pero nuestro pueblo no se benefició de ello en absoluto. Todo fue una cínica estratagema para cargar a sus espaldas las pérdidas reflejadas en los libros de contabilidad de los bancos del norte.

No será fácil convencer a la señora Merkel, al señor Asmussen, al Sr. Draghi.

Tendremos que estar preparados para sufrir las consecuencias de su resistencia.

Pero voy a sufrir estas consecuencias.

La única alternativa es aceptar la muerte lenta de mi nación y la lenta desintegración de la zona euro, que va a destruir la propia Unión Europea.

Para concluir, mi partido, Syriza, tiene la intención de promover una Agenda Europea para la salvación de la zona del euro como medio de dar a Grecia la oportunidad de respirar.

No sé si el partido socialdemócrata austríaco se unirá a mí en esta lucha por salvar a Europa de sí misma.

Pero estoy convencido de que Bruno Kreisky desearía que se unieran a mí.

Unamos nuestras fuerzas para hacer el bien. En toda Europa.

Gracias.

 

 

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