¡Antifascistas europeos, despertad!

La peste negra está de vuelta

Por Yorgos Mitralias*

Traducción de Liliana Pineda para Zonaizquierda.org

Ilustración de O COLIS

Esta vez no hay duda: Monstruosa y horrible, la amenaza fascista está de vuelta, sin que nuestra Europa se escandalice demasiado. ¿La prueba? ¡Los nazis purasangre, que se reivindican del III Reich y de sus divisiones SS y ante los cuales los brutos de Amanecer Dorado griego parecen monaguillos, ocupan algunos de los puestos más neurálgicos (Interior, Defensa, Justicia) en el Gobierno interino ucraniano! Y además, su presencia en ese Gobierno no choca ni a nuestros medios, que aprestan a bautizarlos...como "nacionalistas" ni a nuestros queridos dirigentes europeos de todo pelaje (social-demócratas incluidos), que los reconocen como socios absolutamente frecuentables.

En suma, ¡es como si el proceso de Nuremberg nunca hubiese existido! Pero eso no es todo. Lo peor es que los acólitos de estos resucitados de un mundo que creíamos —equivocadamente— desaparecido para siempre, se cuentan ahora por millares, se pasean armados hasta los dientes por las calles de Kiev y de Lviv y sobretodo, están a punto de ganar la confianza de un gran número de sus compatriotas. Porque, paradójico o no, desafortunadamente es un hecho que esta revuelta auténticamente popular que acaba de barrer al régimen de Yanukóvich, incluye entre sus dirigentes a los nostálgicos de la colaboración banderista de Svoboda y —sobretodo— a los neonazis en plena ascensión de Praviy Sektor.

Así pues, si estos Svoboda y Praviy Sektor forman parte del Gobierno ucraniano sin que nuestros dirigentes europeos y norteamericanos —como también nuestros grandes medios y otras instituciones internacionales— se conmuevan demasiado, no nos sorprendamos si todo este bello mundo neoliberal acepta mañana sin rechistar la presencia de un partido como Amanecer Dorado en un futuro Gobierno griego. Si Dmytro Yarosh, jefe de Praviy Sektor, se convierte en el segundo de Andriy Parubi (por cierto, él mismo fundador del partido nacional-socialista de Ucrania) a la cabeza del Consejo de Seguridad ucraniano, entonces ¿Por qué no mañana el führer de Amanecer Dorado, N. Mihaloliakos, a la cabeza del Ministerio de Defensa o de Interior griego? He aquí una razón de más que nos lleva a considerar lo que pasa actualmente en Ucrania como una verdadera vuelta a la historia europea de posguerra, un inmenso salto cualitativo de la amenaza neofascista que pesa a partir de ahora sobre todos nosotros.

Pero no se trata sólo de eso. Independientemente del cariz que tomen los acontecimientos que ven enfrentarse en suelo ucraniano no sólo a Rusia y a Ucrania (igualmente reaccionarias y sometidas a los oligarcas), sino también las grandes potencias imperialistas de nuestro tiempo, todo indica que los neonazis ucranianos, ya poderosos, serán los únicos que se aprovechen de los estragos que no dejarán de provocar tanto las políticas de austeridad del FMI como los vientos guerreros y nacionalistas que soplan en la región. Las consecuencias son totalmente previsibles: ¡Los neonazis ucranianos en armas estarán probablemente en condiciones de extender su influencia bastante más lejos del este europeo y de gangrenar el conjunto de nuestro continente! ¿Cómo? Primero, imponiendo, en el interior del campo de la extrema derecha europea en plena ascensión, equilibrios de fuerza favorables al neonazismo militante. Después, sirviendo como modelo a exportar al menos en los países vecinos (Grecia incluida) ya golpeados de lleno por las políticas de austeridad y ya contaminados por los virus racistas, homófobos, antisemitas y neofascistas. Y evidentemente, sin olvidar "el argumento" de bulto que constituyen los miles y miles de armas —pesadas incluidas— que poseen que no dejarán de exportarse. La conclusión salta a la vista: Es el conjunto del paisaje, los equilibrios de fuerza políticos en Europa los que serán infaliblemente transformados, a costa de los sindicatos obreros, las organizaciones de izquierda y los movimientos sociales. Hablando en plata, ya hay motivos para tener pesadillas...

Entonces, qué más hace falta para que la izquierda europea salga de su torpeza actual, dé la alarma, se movilice con urgencia y tome lo más rápido posible la única iniciativa capaz de contener el tsunami fascista y fascistoide que se avecina: una iniciativa que no puede hacer otra cosa que apuntar hacia la creación de un movimiento antifascista europeo, unitario, democrático, radical, de larga duración y de masas, que combine la lucha contra las políticas neoliberales de austeridad draconiana con la lucha contra la peste negra ahí donde se manifiesta. Ya no es el momento ni de los titubeos ni de la ilusión de que todo esto se desarrolla lejos de casa, ni de la coartada habitual antifascista que consiste en luchar en su barrio o incluso en su país, pasando olímpicamente de lo que pasa al otro lado de la frontera. Primero, porque incluso antes de la alarma neonazi ucraniana, la situación en Europa occidental era —y es— más que alarmante justificando plenamente la movilización general contra el ascenso impetuoso de la extrema derecha. Y luego, porque aunque necesarias, las luchas antifascistas nacionales o regionales no son suficientes, no están a la altura de las circunstancias actuales absolutamente excepcionales e históricas.

En otras palabras, antifascistas de Europa, despertad, porque faltan sólo cinco minutos para la medianoche y la historia tiende a repetirse tan trágicamente como en el pasado...
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*Yorgos Mitralias, miembro del comité griego de la iniciativa del Manifiesto Antifascista Europeo (www.antifascismeuropa-ellada.gr)
 

  

 

 

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