El mundo está harto hasta la náusea de Israel y sus locuras  

Israel está descubriendo que ya no es el centro de atención, que siempre había sido.

 

Por Gideon Levy (Haaretz)*

Traducción de Enrique Prudencio para Zonaizquierda.org


29 de junio 2014 Haaretz. ¡Qué mundo tan cruel: Tres estudiantes de la yeshiva fueron secuestrados, y al mundo no le interesa; tres madres están llorando a gritos, y el mundo no responde. Todo es debido a que el mundo entero está contra nosotros; el mundo es antisemita y odia a Israel. La Liga Anti-Difamación ya está preparando un informe. Pero la verdad es que así es como son las cosas: cuando has estado abiertamente introduciendo el pulgar en la nariz del mundo durante años y años, con el tiempo, el mundo se burla de uno. Las tres madres consiguieron llegar a Ginebra. Una de ellas fue al extranjero por primera vez en su vida para ir al Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, pero el mundo y el Consejo, continuaron alegremente con sus tareas sin hacer caso.

 

Es una ironía del destino: hace unos dos años, Israel suspendió oficialmente la cooperación con ese consejo; junto con las Islas Marshall, Palau y los EE.UU., que se opuso a la creación del consejo. Pero ahora, en su angustia y la angustia de las madres, se ha recurrido a la Diputación, que es de hecho hostil a Israel y pasa más tiempo en este que en cualquier otro país. De repente, Israel necesita al mundo. Incluso necesita a la ONU, lo que de repente se convirtió en un organismo carente de cualquier valor según lo definió una vez el primer ministro David Ben-Gurion.

 

Hace falta una considerable dosis de desfachatez para exigir que el mundo dedique el mismo interés a descubrir el destino de tres israelíes secuestrados, y un considerable descaro por mostrarse decepcionado por el hecho de que se haya guardado silencio. Por supuesto, Israel trató de mover el cielo y la tierra, y su embajador/propagandista en la ONU dio un emotivo discurso en un esfuerzo por reunir unos cuantos puntos de diplomacia pública en contra de Hamas. Pero una vez que ya se estaba prestando atención, ese mundo extraño estaba más interesado en la campaña de castigo colectivo impuesto a miles de residentes de Cisjordania después del secuestro. Así es como son las cosas con el mundo, está en su totalidad-contra-nosotros: Es más, está más interesado en el medio siglo de ocupación de Palestina y está más molesto por el destino de tres millones de palestinos que por el de tres israelíes.

 

El mundo presta alguna atención a la desaparición de las víctimas de secuestro, pero ninguno de ellos ha conseguido la atención recibida por el soldado secuestrado Gilad Shalit. Con las tres víctimas del secuestro en curso, sin embargo, Israel no tuvo una oportunidad. Durante las últimas dos semanas, que pasé en Suecia, no he oído ni visto ni una sola mención al secuestro en los medios. Ni uno solo. El mundo no tiene ninguna razón para estar más interesado por el destino de Naftali Fraenkel, Eyal Yifrah y Gilad Shaar que por la suerte que pueda correr otro chico de su misma edad, Mohammed Dudin, un muchacho de 15 años que fue asesinado por fuego real de los soldados israelíes en Dura el pasado viernes. No tiene ninguna razón para conmoverse especialmente por las palabras inquietantes de Rachel Fraenkel, quien relató que su Naftali es un buen chico que le encanta tocar la guitarra y el fútbol. Mohamed era también un buen muchacho, que ayudó a su padre a construir su casa durante sus vacaciones de la escuela y vendía dulces para ayudar a mantener a su familia. Rachel quiere abrazar a Naftali? Jihad, desconsolado padre de Mohamed, también quiere abrazar a su hijo. Por cierto, nadie lo trajo a Ginebra. Se quedó solo con su luto, en la miserable casa cuya construcción aún no ha sido terminada, y tal vez nunca lo será.

 

El mundo es un caos, como suele decirse. En Irak, Nigeria, Siria e incluso Ucrania, la situación es mucho más cruel. Sin embargo, la total falta de interés por los israelíes secuestrados no se debe solo a eso. Es imposible exigir simpatía del mundo cuando Israel hace caso omiso de las decisiones del mundo; es imposible exigir ayuda cuando Israel está perpetuando la ocupación; y es imposible exigir solidaridad con la suerte de las víctimas israelíes cuando ese mismo Israel sigue matando, hiriendo y deteniendo a inocentes como una cuestión de rutina. Ahora Israel está descubriendo que ya no es el centro de atención del mundo, como siempre lo fue, y que el destino de las víctimas de secuestro ya no hace que se detenga el mundo, ni siquiera los Estados Unidos. El mundo está harto de Israel y su demencia. Por desgracia, el mundo también ha perdido el interés por lo que sucede aquí. Cuando Israel era un país más justo, el mundo se identificaba con sus víctimas. Se continuó haciéndolo incluso cuando Israel se convirtió en menos justo. Pero ahora, cuando el rechazo israelí está golpeando nuevas alturas y la opresión de los palestinos está volviendo a lo que fue durante los peores períodos, el mundo ha empezado a cansarse de todo. Incluso las niñas nigerianas secuestradas interesan más que los sionistas con su singularidad de pueblo elegido.

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* Fuente: http://www.informationclearinghouse.info/article38945.htm

 

  

 

 

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