Alianza conservadora-neoliberal y resistencia popular en Turquía. El levantamiento en Turquía

 

Por Peter Mayo *
Traducción: Enrique Prudencio para Zona Izquierda

La nueva derecha se ha definido habitualmente en Estados Unidos como la amalgama de un compromiso con la economía neoliberal con los valores conservadores. Lo hemos visto en Inglaterra, donde el thatcherismo tomó la forma de la economía neoliberal, que se caracteriza por la desindustrialización y el gobierno omnipresente del mercado y los viejos valores conservadores victorianos. En Estados Unidos tuvimos la misma amalgama bajo Reagan y los Bush, el más joven poniendo en primer plano de una manera específica la política cristiana intolerante al lado de las bien arraigadas políticas neoliberales. Turquía parece estar proporcionándonos otra versión de este tipo de alianzas bajo el Partido AKP de Recep Tayyip Erdogan, donde miles de personas están saliendo a las calles para oponerse al régimen actual de viejos valores islámicos, antiseculares cómodamente asentados con el capitalismo neoliberal a gran escala basado en el modelo estadounidense.

En todos los casos, la naturaleza violenta del capitalismo y especialmente del capitalismo neoliberal, con su larga historia de derramamiento de sangre, bien conocida por Turquía, con Estados Unidos provocando el golpe de estado de 1980 y la masacre de la plaza de Taksim del Primero de Mayo de 1977, y también está haciendo sentir ostensiblemente su presencia en la actual situación de Turquía. Se ha producido una escalada de esta situación en Turquía en las últimas semanas. Hemos sido testigos de la primera protesta contra las explosiones supuestamente inducidas por el gobierno el sábado 11 de mayo en Reyhandi junto a la frontera con Siria, que causó la muerte de 51 personas. Estuve en Ankara hace poco para pronunciar una conferencia sobre la educación crítica y junto con un amigo internacional y colegas y amigos turcos, nos unimos a una reunión de estudiantes de la universidad de Ankara que protestaban pacíficamente contra los medios de comunicación que encubren o distorsionan la actual revuelta. Encontramos protestas similares en el centro de Ankara el sábado siguiente, en las que los manifestantes sufrieron cargas de la policía con gases lacrimógenos. Entre los que resultaron afectados por la carga policial se encontraban dos distinguidos oradores de la conferencia anteriormente celebrada. Estas escaramuzas se produjeron en el contexto de intensos encuentros académicos de la izquierda que tuvieron lugar en la capital turca, incluida la conferencia internacional sobre educación crítica, celebrada en la universidad de Ankara, que gozó de una nutrida asistencia, y una charla de Bertel Ollman en otro lugar. Más recientemente se han producido las protestas ampliamente difundidas a nivel internacional en el escenario de la ortodoxia neoliberal-islámica, desencadenadas por la decisión del gobierno de construir un centro comercial en el único espacio verde que queda en el centro de la ciudad de Estambul (Gezi Park). Hubo otras protestas por medio, como la de Estambul contra el despido de un número de desempleados de la compañía aérea de bandera, Turkish Airlines.

Como observó un estudiante recientemente graduado que participó en un curso que impartí en una universidad turca, la política neoliberal del AKP se basa en parte en el sector de la construcción que implica la venta de terrenos públicos a empresarios privados. También se basa en parte en la especulación inmobiliaria, que ha dado lugar a la centrifugación urbana, resultado de desplazar a las personas de sus barrios.

Se produce un comentario de un profesor en Facebook: “¿Podría revelarme yo contra el hecho de que no voy a ser capaz de tener mi propia casa o voy a tener que trabajar para comprarla como un burro durante 25 años, mientras que durante los últimos diez años los anuncios de casas martilleaban mis oídos y he sido testigo de la ascensión de Agaoglu? (un prominente hombre de negocios). Y como en las manifestaciones de Túnez, Egipto, Europa, América del Sur (por ejemplo las protestas estudiantiles contra el legado educativo de Pinochet en Chile) y en Estados Unidos (en el último caso las protestas estudiantiles, o los disturbios del movimiento Occupy”), ¿tendremos una manifestación del “poder del pueblo”? Este es un impulso que se ha beneficiado de la tecnología digital para conseguir su fuerza movilizadora, pero se ha extendido a los espacios públicos, como plazas y calles. La gente se anima y se motiva para salir de las zonas de confort aisladas de sus hogares y espacios informáticos para recuperar las plazas, calles y espacios públicos para su uso público. Es allí, en el ágora más tangible y material, “real”, donde uno es testigo de sus políticas alternativas y de lo más insidioso, el “nuevo fascismo”, a veces haciendo política a través de la democracia burguesa representativa delegada.

Los turcos protestan contra alguna de las más brutales tácticas represivas fascistas, que implican el uso masivo de gases lacrimógenos y el uso presunto de gas pimienta, agente naranja, y algún otro agente químico o biológico (aguas negras a presión), balas de goma, golpes de la policía. Se encuentran en varias localidades, en especial en las grandes ciudades a ambos lados del Bósforo y son de una intensidad sin precedentes. Según un comunicado de prensa oficial, hubo protestas en 78 de las 81 ciudades. Esto incluye todas las grandes ciudades, incluidas algunas tradicionalmente conservadoras. Las personas y organizaciones de todos los ámbitos de la vida, incluidos los sindicatos obreros, los sindicatos de maestros, los de estudiantes y académicos, están presentes en la revuelta. Se ha observado que aunque el Partido del Movimiento Nacional no apoyó las protestas, algunos de sus miembros, especialmente los más jóvenes, se unieron, aunque por reivindicaciones específicas.

Estas políticas económicas neoliberales afectan negativamente a una clase obrera cada vez más numerosa (aunque no todos los miembros en esta situación precaria se ven como “clase trabajadora”), incluidas las personas con o sin títulos académicos altamente valorados, y causan ira entre los afectados. Así se elaboraron estrategias de oposición para la gente que no solo siente, sino que también “sabe”, como decía Gramsci.

La pregunta clave que se plantea es la siguiente: ¿es solo espontaneismo o también existe una dirección consciente y sapiente? ¿Existe una fuerza o alianza de fuerzas que cuentan con esta dirección y existe igualmente la alianza de fuerzas capaces de proporcionar a esta dirección la unificación de los diversos movimientos que participan en este intento, y alguna persona emergente decidida a derrocar políticamente al gobierno de Erdogan? Gramsci hablaba de la “espontaneidad” y la “dirección consciente”, (spontaneità e direzione consapevole) que reflexionó sobre la situación en Italia en su tiempo y en otro lugar, en el contexto histórico de los diversos levantamientos que tuvieron lugar en Europa. Esta pregunta clave se aplica a la mayoría de los levantamientos que se han producido y siguen presentes en varias partes del mundo. No hay ninguna garantía con respecto a la trayectoria política que tomarán estas manifestaciones de indignación. La impresión es que la indignación está tomando una trayectoria decididamente a la izquierda en Turquía. Los grupos de izquierda están muy involucrados sin ocupar el centro del escenario ni un papel de liderazgo. Algunos de los sindicatos involucrados, como el del profesorado, y el muy visible sindicato  Etim-sen, con toda su variedad de publicaciones, centrándose en la educación crítica y actividades de la organización, así como en las instalaciones, están decididamente a la izquierda. Se abrazan al legado laico de Mustafá Kemal “Atatürk” sin incurrir en exclusivo de “Turquificación, poniendo en primer plano el valor de la solidaridad con los oprimidos en todas sus clases y dimensiones éticas”.

El carácter neoliberal de Turquía está ahí para el que quiera verlo. Es allí, en el horizonte de sus principales ciudades, como Ankara y en diversas partes de Estambul, donde las mezquitas conviven con los rascacielos estilo Manhattan y los anuncios luminosos, chillones, propios de cualquier economía de mercado capitalista en toda regla, dándole a la vez un sabor turco no solo dentro de estas ciudades turcas, sino también fuera de Turquía, con la proliferación de establecimientos de venta de comida rápida turca con sus kebabs y envolturas características. Manifestaciones del mercado global, en forma de competencia entre academias de inglés, una industria en auge como la universidad privada, y varias marcas corporativas, proyectan la imagen de Turquía como un país “crecientemente moderno”.

Luego está el papel contradictorio del ejército, que está siendo debilitado por el gobierno de Erdogan a base de detenciones de destacados mandos en una variedad de escenarios. Por un lado sirve como bastión del laicismo, un gran legado de Ataturk en un país donde su imagen se adivina en cada rincón, incluyendo oficinas públicas, canales de televisión o salas y auditorios universitarios. Esta imagen laicista ha sido a menudo cuestionada por muchos. Por otro lado, está en el centro de Turquía, peón importante de la OTAN y estado satélite de la geopolítica de Estados Unidos en esta parte del mundo, papel que alcanzó proporciones siniestras cuando este mismo ejército a instancias de la CIA, llevó a cabo una serie de golpes de Estado como el del 12 de septiembre de 1980, copia del igualmente infame perpetrado en Chile (este año se cumple el cuadragésimo aniversario) con fines similares siete años atrás en el mismo mes del año con solo un día de diferencia (11 de septiembre de 1973). Todo esto forma parte de los antecedentes históricos de Turquía. Hasta ahora no hay ninguna relación entre el actual movimiento de manifestantes básicamente pacíficos como ecologistas y otros activistas de base, que exhortan al ejército a mantenerse alejado de la lucha.

En Turquía las tensiones no han desaparecido desde entonces, con el tiroteo de aquel Primero de Mayo de 1977 que llevó a la prohibición de esta celebración de los trabajadores y a su posterior autorización con numerosas restricciones, manteniendo el gobierno la última palabra sobre quienes pueden participar y quienes no. En 2011 fue la primera vez que se permitió participar a todo el mundo, probablemente porque las elecciones estaban a la vuelta de la esquina. Y a pesar de todo hubo tensiones y escaramuzas también ese año, cuando con el pretexto de las obras realizadas en torno a la plaza de Taksim, el gobierno trató de impedir las marchas que se dirigían a esta plaza. A pesar de las diferentes formas de represión llevadas a cabo, el pueblo turco todavía intenta ocupar las plazas y calles para dar rienda suelta a su ira y hacer patentes sus protestas, convirtiendo estos espacios en plazas y calles internacionales gracias a la multitud de medios informativos que atraen. Cada sábado las mujeres convergen en la plaza de Galatasaray al igual que las Madres de Mayo lo hacían en Buenos Aires, donde protestan y hacen patente su dolor por la pérdida de sus seres queridos durante los años de la dictadura impuesta por el golpe de Estado, que cimentó el advenimiento de las políticas neoliberales. Ellas llevan haciendo esto durante años.

El poder del pueblo hace sentir su presencia en Turquía y lo lleva haciendo bastante tiempo y en diferentes sitios. Esta vez, sin embargo, la manifestación de poder de la gente ha estado marcada por un crecimiento exponencial del número de personas que participan. Añade un nuevo capítulo a los levantamientos anteriores, y es sintomático de un descontento casi universal con el neoliberalismo y las enormes desigualdades que ha creado en las condiciones de vida. La tarea es luchar para que emerja el “Príncipe Moderno” nacional e internacional (ente unificador, partido o alianza de movimientos) capaz de convertirse en la dirección política unificadora de esta mar de fondo, con la esperanza de frenar el proceso de invasión del capitalismo, y la mercantilización de todos los aspectos de nuestras vidas, y siente las bases para realizar los cambios necesarios y profundos del sistema económico mundial que procuren una vida decente y con mayor estabilidad al 99% del mundo.


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* Peter Mayo es profesor de Sociología de la Educación y Educación de Adultos del Departamento de Estudios Educativos de la universidad de Malta. Tiene una amplia bibliografía sobre Educación, Sociología, Democracia Radical y Movimientos Sociales, por la que ha recibido varios galardones.
 

Fuente: http://www.counterpunch.org/2013/06/10/the-uprising-in-turkey/
 


 

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