Informe de Turquía: El sabor de Tahrir en Taksim

 

Por Sungur Savran*
Traducción Enrique Prudencio para Zona Izquierda

Estambul se ha convertido en un campo de batalla cubierto por el gas lacrimógeno. La policía, sin duda a instancias del primer ministro Tayyp Erdogan y su gobierno del AKP ha estado atacando a los manifestantes en el centro de la ciudad, cerca de la plaza Taksim, durante cinco días consecutivos. Esto en sí mismo no habría sido noticia: la policía turca es famosa por su brutalidad en la represión de los manifestantes que no agradan al gobierno. Hace apenas un mes, el Primero de Mayo, habían dispersado una reunión de miles de trabajadores y sindicalistas con gases lacrimógenos sin piedad. Así que nada nuevo en el frente de la policía. Esta vez es diferente por otras razones. La diferencia radica en la determinación y la audacia de los manifestantes. Los primeros cuatro días se produjo la llegada de un gran número de personas, que llegaron a decenas de miles el jueves por la noche, es decir el cuarto día de protestas. Montaron un campamento cada noche en lo que denominan el Paseo, cerca de la plaza de Taksim. Tras pasar la noche, a primeras horas de la mañana, la policía atacaba a los acampados y desmantelaba sus tiendas, quemándolas la tercera y cuarta noches. Los manifestantes estaban tratando de mantener una pequeña zona arbolada justo en el centro de una ciudad con limitadísimos espacios verdes. La municipalidad metropolitana de Estambul, bajo el gobierno del AKP, ha estado muy ocupada convirtiendo este espacio verde en un solar para construir un centro comercial (en forma de edificio histórico) en el lugar donde se encuentra ahora el Paseo.

Brutalidad Policial

La brutalidad de la policía antidisturbios y de algunos matones de paisano que dicen ser policías municipales (que fueron los que quemaron las tiendas de campaña), provocaron que los vecinos de Estambul corrieran en ayuda de los manifestantes que estaban siendo atacados. La avenida del Istiklal, una de las principales arterias de la ciudad, que recorre varios kilómetros desde la plaza Taksim hasta el sur de la metrópolis, con zonas peatonales, es el corazón de la actividad cultural, política, de entretenimiento y últimamente muy visitada por los turistas, estaba antes llena de gente. La plaza Taksim, propiamente dicha, se encuentra muy controlada por la policía. La avenida Istiklal resonó con gritos contra el gobierno, cuya caída inminente predicen algunos precipitadamente. Desde hace tiempo se están produciendo quejas contra el Ministro de Asuntos Exteriores responsable de la política criminal del gobierno en Siria y contra el Ministro del Interior a quien llamamos “Muammer el Química”, en referencia a “Alí el Químico”, del gobierno de Sadam Hussein, que fue expulsado de su cargo. La eliminación de este se encuentra ya en el orden del día. Esta noche había ya rumores sin confirmar sobre la destitución el jefe de policía de Estambul. Incluso si esto fuese cierto, lo cual resulta demasiado optimista, ¡la limpieza no debe parar con su destitución¡

Las fuerzas de izquierda, la clase obrera y la juventud de Turquía están despertando de un período de pasividad extrema. Aparte de la incesante lucha librada por el pueblo kurdo, Turquía ha sido un desierto en cuanto luchas de masas en los últimos 15 años por lo menos, solo interrumpido excepcionalmente por la lucha de los trabajadores de Tekel (empresa de tabacos y bebidas alcohólicas, privatizada anteriormente), en el invierno 2009-2010, lucha que lamentablemente se agotó por culpa la burocracia sindical. Por tanto sería precipitado afirmar que el movimiento se encuentra ya en un punto de no retorno. Pero el espíritu es sin duda de recuperación de la confianza por parte de las masas. Ahora lo más importante es ver cómo reacciona la clase obrera organizada. Últimamente ha habido varias luchas importantes en el sector industrial. Estos bien podrían radicalizar la actitud de algunos sectores de la clase trabajadora, entre ellos los de las Líneas Aéreas Turcas. Estos han estado en huelga durante dos semanas planteando demandas serias, aunque con una participación limitada. Su principal exigencia es la reincorporación de 305 trabajadores despedidos hace un año por participar en una huelga contra la prohibición parcial del derecho de huelga en aviación civil, derecho que ha estado reconocido en el último medio siglo. La prohibición del derecho a la huelga ha tenido que ser anulada, pero todavía no han sido reincorporados los trabajadores despedidos.

Más huelgas

Se está gestando otra huelga de consecuencias potencialmente devastadoras para el gobierno. Se trata de la huelga de los trabajadores del metal, que ha sido anunciada (un requisito legal), pero aún no ha sido puesta en práctica. Si todos los trabajadores afectados van a la huelga (por motivos legales tendría que ser dentro de este mes de junio), implicaría a más de cien mil trabajadores, en un sector que se ha convertido en el motor principal de las exportaciones de la industria manufacturera del país en los últimos años. Aunque existen factores tremendamente complicados que se deben tener en cuenta al analizar la posible huelga, como la postura política claramente reaccionaria de la burocracia dirigente del sindicato principal de la industria, el resultado puede ser grave en el contexto de esta situación explosiva.

La historia parece ayudar a las masas populares de Turquía. KESK, la Federación de Sindicatos de Empleados Públicos, una de las organizaciones que lucha dentro del movimiento sindical, ya había declarado una huelga sectorial para el l5 de junio. Esta debe de ser transformada en una huelga general, adoptada por todo el movimiento sindical, poniendo delante demandas correspondientes a la esfera política, que pongan de relieve los agravios considerables de los trabajadores de los distintos sectores e industrias. El momento presente es testigo de la revuelta popular descarada frente a la arrogancia y la práctica represiva del gobierno. Si esto se combina con un levantamiento del movimiento obrero, Turquía se convertiría en campo abierto a cualquier tipo de cambio revolucionario.

No sería exagerado prever que una transformación revolucionara de Turquía tendría un tremendo impacto en el resto de Oriente Medio y Norte de África. Según Erdogan, Turquía se ha convertido en actor decisivo en la región, un “modélico aliado” de los EE.UU., el modelo a seguir para los gobiernos musulmanes recién en ciernes de Egipto y Túnez, combatientes de primera línea para el frente de los sunníes establecido por los reinos de Arabia Saudita y Qatar en una potencialmente desastrosa confrontación entre los frentes sunitas y chiítas en la región y un creciente poder económico y militar con un proyecto hegemónico. La eliminación de este sector reaccionario y su posible sustitución por una fuerza progresista en el timón de este país, miembro de la OTAN, tendría enormes repercusiones en toda la región. La solidaridad con el movimiento de masas de Turquía sin duda sería útil para apoyar los planes progresista y revolucionarios de todo el Oriente Medio.

Estambul, a las 3 de la madrugada.

Solo me queda otra plaza central en Estambul, no lejos de Taksim. El lugar está lleno de gente y de miles o incluso decenas de miles de automóviles que siguen moviéndose lentamente hacia esa plaza. Esto no tendría nada de extraordinario sino fuesen casi las tres de la madrugada. En la capital, Ankara, también fue mucha gente a protestar hoy. En Izmir, la tercera ciudad más grande, en el mar egeo, la protesta continua, con combates callejeros entre manifestantes y policía.

Un Blogger decía esta noche: “Bueno, Tayyip Erdogan, con su arrogancia por fin ha unido a los turcos y a los kurdos, a sunitas y alevis y seculares.” Bueno, esto es lo que siempre hemos estado haciendo. Esto fue lo que ocurrió cuando los trabajadores de Tekel comenzaron una lucha que duró dos meses y medio. Esto es lo que está sucediendo ahora a escala gigantesca.

Esto todavía no es Tarhrir. Pero hay manifestaciones en Estambul, Asia y Europa a las tres de la madrugada, cosa claramente inusual que le presta un sabor a Tarhir. Esto todavía no es una revolución, pero tampoco es sólo el gas lacrimógeno lo que flota en el aire de Estambul. También se respira la fragancia de las situaciones revolucionaras.

_______________

 

* Sungar Savran es editor del periódico Isci Mucadesi (Lucha Obrera) de Estambul.

 

Fuente: http://www.socialistproject.ca/bullet/831.php
 


 

Zona Izquierda  © 2005