Los líderes de Europa, de rodillas ante EE.UU

Snowden y Morales: la vergüenza de Europa

 

Por Dave Lindorff*
Traducción: Enrique Prudencio para
Zonaizquierda.org

Quienes desde hace tiempo venimos diciendo que EE.UU. se ha debilitado, o que se ha convertido en una de tantas potencias entre las demás del mundo debido a sus fracasos militares en Irak y Afganistán y a causa de su declive económico, tendremos que revisar nuestro análisis después de haber observado el patético comportamiento de los líderes de Rusia, Alemania y Francia, bajo la presión del gobierno Obama para evitar la concesión de asilo a Edward Snowden o incluso para que no escapara de su purgatorio del aeropuerto de Sheremetyevo de Moscú.

Anoche, en una asombrosa muestra de obediencia servil a los de los líderes de Estados Unidos, Francia y Alemania, anunciaron primero que no iban a conceder asilo a Snowden, a pesar del apoyo popular del pueblo francés y alemán al denunciante asediado. Después, Francia y Portugal se negaron abruptamente a permitir que el avión boliviano que transportaba al presidente del país, Evo Morales, a su vuelta de una visita de Estado al presidente ruso Vladimir Putin, tomara tierra para repostar en sus países, porque temían que Snowden estuviera en el avión para pedir asilo en Bolivia.

Aunque España dijo finalmente que permitiría que el avión de Morales se abasteciera de combustible en las Islas Canarias, resultó que el avión no tenía suficiente combustible para llegar hasta allí, por lo que tuvo que ser desviado a Viena, donde de forma inaudita fue registrado minuciosamente como si buscasen un alijo de drogas. Snowden no viajaba a bordo. Un furioso Evo Morales, inmediatamente acusó al Departamento de Estado de Estados Unidos de todo lo ocurrido, acusación que nadie ha refutado, aunque por supuesto, EE.UU. se niega a hacer comentarios.

Una aeronave que transporta al presidente de un país cuenta con absoluta inmunidad diplomática bajo protección internacional, y además Bolivia tendría absoluto derecho de conceder asilo a Snowden y transportarlo a su territorio, con independencia de que tuviese pasaporte o no. Cómo presidente de una nación soberana Morales tiene todo el derecho a llevar con él a quien quiera de regreso a su país.

El hecho de que Francia, Portugal y Austria violen tan groseramente normas diplomáticas básicas sugiere que EE.UU. (que ha demostrado desde hace tiempo que las normas diplomáticas y el derecho internacional sólo existen para los respeten los demás), ha ejercido una tremenda presión en la sombra. Que el presidente francés, Françoise Hollande (que el día anterior había sugerido que su país podría considerar la petición de asilo de Snowden) haya sido puesto en semejante ridículo por esta acción agresiva y hostil contra un país soberano como Francia, lo mismoo que Portugal e Italia, resulta mucho más patético y sangrante cuando el sentimiento público en toda Europa es de solidaridad y apoyo a Snowden. (Un amigo activista alemán informa de que el sentimiento de apoyo a Snowden para la concesión de asilo político en Alemania, puede ser de alrededor de un 80%, y que en Francia sería más o menos igual.)

Este último incidente, que no ha sido muy reprobado por Putin, de cuyo país partió el vuelo interceptado, y que fue anfitrión oficial de Morales, muestra que Putin y Rusia están también sometidos a la presión norteamericana. ¿Quién podría imaginar que Putin, anfitrión de una reunión de líderes en su propio país, iba a permitir que EE.UU. le avergonzara interviniendo contra uno de sus huéspedes en el vuelo de regreso a su país de origen sin una ruidosa protesta e incluso alguna represalia? Como mínimo, el presidente ruso debería haber convocado al embajador norteamericano para transmitirle una fuerte protesta verbal.

¿Está demostrando EE.UU. que su masiva red de espionaje le dota de de más poder que todo su arsenal de armas nucleares: quizás cuenta ya con un dossier de casi todos los líderes del mundo con el que chantajear incluso a gobernantes como Hollande, Merkel y Putin? Resulta difícil encontrar otra explicación para el sorprendente desarrollo y desenlace de este incidente.

Habrá que ver ahora si Morales, líder popular de humilde origen indígena, que ha demostrado de sobra que no es un cobarde y que es probablemente demasiado honrado para dejarse chantajear, hará buena su afirmación en Moscú de que Snowden sería bien recibido en Bolivia. Rusia podría recuperar una módica dosis de autorrespeto trasladando a Snowden hasta Bolivia en un avión ruso para evitar una interferencia estadounidense similar a la orquestada en Europa y que ha puesto en ridículo a casi todos los dirigentes europeos. El nuevo presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, que también se ha mostrado favorable a la concesión de asilo al denunciante de la Agencia Nacional de Seguridad, también debería volver a pronunciarse sobre este punto. Puesto que él está todavía en Rusia, podría ofrecerse para llevarse a Snowden con él a Venezuela, a ver si se atreven a detenerlo otra vez los líderes de la Unió Europa vasallos del imperialismo.

Los ciudadanos europeos están furiosos a raíz de la última revelación de la Agencia Nacional de Seguridad filtrada por Snowden, según la cual EE.UU. fue muy agresivo espiando a sus aliados europeos, tanto en las embajadas de la Unión Europea en Washington como en la apropia Europa, donde no buscaban información sobre terrorismo sino que perseguían información sobre la posición de Europa en el proceso previo a la negociación del Tratado de Libre Comercio. Buscabam sobre todo los datos de las áreas de desacuerdo o de compleja negociación, con el fin de jugar con ventaja en la mesa de negociaciones con los datos obtenidos mediante el espionaje. Querían ver las cartas de los otros jugadores antes de comenzar la partida, como los jugadores de ventaja que son.

Los líderes de Alemania, Francia, Italia y otros países europeos están pidiendo que Estados Unidos deje de espiarlos a ellos, den una explicación completa y rindan cuentas obre el espionaje que han realizado. Pero dado el flujo constante de mentiras que propaga la ANS, el gobierno de Obama, la Secretaría de Estado, John Kerry, y otras fuentes del imperio, ¿por qué tienen que creer nada de lo que se les cuente? Los europeos entienden hora que todas las bravatas de sus líderes, son eso, solo bravatas.

Los líderes europeos han quedado delante de sus pueblos como auténticos vende patrias, a los que EE.UU. se ha metido en el bolsillo. Como han escrito en la web de la revista Der Spiegel, que la semana pasada desvelaba en portada el programa de espionaje de la ANS dirigido contra los líderes europeos, los líderes de Alemania y Francia han vendido a sus países y a sus pueblos arodillándose ante las exigencias de EE.UU. Como escribió en la Web una persona: “nuestros gobiernos nos han vendido y esto no tiene remedio.”

Para salvar el tipo se pronunciaron duras palabras sólo unos días antes, con Martín Schulz, por ejemplo, presidente del Parlamento Europeo, diciendo que la ASN es como la KGB de la era soviética (el socialdemócrata alemán Schulz podría haber dicho como la GESTAPO) y como los líderes de países como Irlanda y Noruega diciendo que ellos podrían considerar la amnistía para Snowden pero solo si podía llegar antes a su tierra (un requisito absurdo, ya que no existe una ley internacional que requiera tamaña estupidez.) Cualquier país puede conceder asilo a cualquier persona que lo solicite, siempre que esa persona esté presente en el momento. Ellos no pueden ofrecer protección, por supuesto, salvo en una embajada o en el país, pero eso es diferente al simple ofrecimiento de la concesión de amnistía. En efecto, el mero hecho de que EE.UU. haya cancelado el pasaporte de Snowden no significa que su pasaporte no se respete como documento válido para viajar a otro país. De hecho, cuando piensas en ello, ¿cómo podría un país saber que el pasaporte de una persona ha sido “cancelado”, a menos que el país que lo expidió haya emitido algún tipo de comunicado de prensa como hizo EE.UU. en el caso de Snowden? No existe un registro internacional de pasaportes. Estos registros se mantienen cuidadosamente guardados por cada país, y de hecho, se supone que son muy seguros. Bolivia, Venezuela, Ecuador, Noruega, Irlanda o cualquier otro país de los que habían sido mencionados en algún momento como dispuestos a aceptar a Snowden, podría sellar el visado de su pasaporte y hubiese sido aceptado en los aviones. (Incluso la Oficina de Pasaportes de EE.UU. acepta un viejo pasaporte caducado como documento de identidad cuando se solicita un nuevo.)

Después de la abyecta exhibición de servilismo al Imperio Norteamericano por parte de algunas de las naciones más poderosas de Europa, si las pequeñas Bolivia o Venezuela no dan un paso adelante y muestran a Europa cómo actúan las naciones soberanas, serán los pueblos de Europa los que tengan que actuar.

La verdad es que después de leer las informaciones de The Guardian y otros medios donde se detalla el masivo espionaje realizado por la ASN a millones de europeos, mientras Michael Hayden declaraba públicamente que la Cuarta Enmienda de la Constitución de EE.UU. (la que al menos solía proteger el derecho a la privacidad de los norteamericanos contra el espionaje y la recogida e incautación de datos por parte del gobierno) no es un “tratado internacional” (es decir, que no permite que el gobierno norteamericano espíe a sus propios ciudadanos, pero sí a los ciudadanos europeos). Después de esto, decimos, la ira de los europeos contra el espionaje realizado por los norteamericanos crece como la espuma, al igual que el apoyo a la batalla del denunciante Snowden.

Sólo podemos esperar que las escandalosas revelaciones sobre los abusos del espionaje de EE.UU. y la violación del derecho a la privacidad de los europeos continúen. Sólo podemos esperar que con esa creciente rabia, aumentará también el deseo de devolverle la jugada a EE.UU. mediante la protección de Snowden, hasta que algunos líderes europeos finalmente lo vean como un movimiento popular o se decidan a concederle el asilo político.

Esta abominable injuria final infligida a Bolivia y su presidente, que ha cubierto de vergüenza a Francia, Portugal, Austria, Italia y Rusia, debería colmar la ira de los pueblos de esos países contra el comportamiento servil de sus dirigentes hacia EE.UU.

Por supuesto que el pueblo norteamericano debería ser el más indignado por el masivo espionaje a otros pueblos por parte de su gobierno, pero es probable que haya una menor posibilidad de que lo hagan los norteamericanos que los europeos.

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* DAVE LLINDORF es miembro fundador de ¡ThisCantBeHappening¡ (¡Esto no puede estar pasando¡) un periódico digital colectivo y colaborador de Hopeless: Barack Obama y la política de la ilusión (AK Press.)

 

Fuente: http://www.counterpunch.org/2013/07/03/europes-shame-snowden-and-morales/
 


 

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