LO ÚLTIMO EN ARMAS DE DESTRUCCIÓN MASIVA: “Poseer (dominar) el clima para uso militar”.

 

Por el profesor Michel Chossudovsky

Traducción de Enrique Prudencio para Zonaizquierda.org

Artículo publicado en Global Research

 

Los técnicas de modificación medioambiental (ENMOD, por sus siglas en inglés) para uso militar, en el actual contexto de guerra global, es lo último en armas de destrucción masiva.

Aunque rara vez haya sido reconocido en el debate sobre el cambio climático global, lo cierto es que el clima mundial se puede modificar actualmente y se hace en el proceso de desarrollo de una nueva generación de armas electromagnéticas de avanzadísima tecnología. Tanto los Estados Unidos como Rusia han desarrollado la capacidad de manipular el clima con fines militares.

Las técnicas de modificación medioambientales han sido aplicadas por las fuerzas armadas norteamericans durante más de medio siglo. El matemático norteamericano John von Neuman, en colaboración con el Departamento de Defensa norteamericano, inició su investigación sobre la modificación del clima a finales de la década de 1940 en el punto más crítico de la Guerra Fría y previó formas de guerra climática nunca imaginadas hasta entonces. Durante la guerra de Vietnam, se usaron técnicas de “siembra de nubes” a partir de 1967 bajo el Proyecto Popeye, cuyo objetivo era prolongar la temporada monzónica para bloquear el abastecimiento del enemigo a través de la ruta Ho Chi Minh.

Las fuerzas armadas norteamericanas han desarrollado una tecnología muy avanzada que les permite modificar selectivamente los patrones climáticos. Esta tecnología, que está siendo perfeccionada dentro del Programa de Investigación Auroral Activo de Alta Frecuencia (HAARP en sus siglas en inglés) es un anexo de la Iniciativa de Defensa Estratégica, más conocida como “La guerra de las Galaxias”. Desde un punto de vista militar, el HAARP es un arma de destrucción masiva que opera desde el espacio exterior y es capaz de desestabilizar sistemas agrícolas y ecológicos del mundo entero. (Modificación del clima, de acuerdo con el informe final del documento AF 2025 de las Fuerzas Aéreas Norteamericanas). Ofrece al combatiente una amplia gama de opciones para derrotar  o coaccionar al adversario, con su capacidad, dice, de provocar inundaciones, huracanes, sequías o terremotos. “El cambio climático se convertirá en parte de la seguridad nacional e internacional y podría hacerse unilateralmente…tendría aplicaciones ofensivas y defensivas y podría utilizarse también dentro la doctrina imperialista de “guerra preventiva”. La capacidad de generar precipitaciones, niebla o tormentas sobre la tierra o la de modificar el clima espacial… y la creación de un clima artificial, todo forma parte de un conjunto integrado de tecnologías militares”.

En 1977, fue ratificada por la Asamblea General de la ONU una Convención Internacional que prohibía el uso militar o cualquier otro uso hostil de técnicas de modificación medioambiental extensas, de larga duración o graves efectos”. Se definían las “técnicas de modificación medioambiental” como “cualquier técnica para cambiar el clima – mediante manipulación deliberada o por procesos naturales – la dinámica, composición o estructura de la tierra, incluyendo su biosfera, litosfera hidrosfera o el espacio exterior.

De acuerdo con la Convención de Prohibición de Técnicas de Modificación Medioambientales para uso Militar o Cualquier Otro Uso Hostil:

La expresión “técnicas de modificación medioambiental” significa cualquier técnica para cambiar - mediante la manipulación deliberada de los procesos naturales -, la composición o la estructura de la Tierra, incluyendo su biosfera, litosfera, hidrosfera y atmósfera, o la del espacio exterior”. (Convención sobre la prohibición de técnicas de modificación medioambiental para uso militar o cualquier otro uso hostil). Naciones Unidas, Ginebra: 18 de mayo de 1977.

Mientras que el contenido substancial de la Convención de 1977 fue ratificado en el marco de la convención sobre el cambio climático (UNFCCC, en sus siglas en inglés), firmado en la cumbre de la Tierra de Rio, el debate sobre la utilización del cambio climático para uso militar se ha convertido en un tabú científico.

Analistas militares y científicos se han quedado mudos en lo que se refiere a este asunto. Los meteorólogos no están investigando el tema y los medioambientalistas están centrados en la emisión de gases de efecto invernadero bajo el protocolo de Kioto. Tampoco existe la posibilidad “legal” de manipulación del clima o el medio ambiente como parte de una agenda militar o de inteligencia, mientras que se reconoce tácitamente que parte del debate más amplio sobre el cambio climático está bajo el auspicio de la ONU.

Mientras que la discusión sobre las aplicaciones militares de la guerra climática tras el final de la Guerra Fría es un tabú, las fuerzas aéreas norteamericanas reconocieron la importancia estratégica de las técnicas ENMOD en el campo de batalla moderno o en la guerra no convencional, así como en operaciones de espionaje, incluyendo operaciones sin conocimiento del enemigo o acciones encubiertas mediante las técnicas de cambio climático.

En esta encrucijada de la historia, las fuerzas USA-NATO están desplegadas por todo el mundo.

Los Estados Unidos y sus aliados, no solo apuntan a Siria, Irán y Corea del Norte, sino que también están amenazando a Rusia y China.

El Pentágono ha formulado los contornos de una agenda militar global para “una guerra larga”, una guerra sin fronteras.

Existen las posibilidades para llevar a cabo una guerra en que se use lo último en armas de destrucción masiva, con el potencial de desestabilizar el ecosistema de cualquier enemigo, destrozando su agricultura, y destruyen las redes de las comunicaciones. En otras palabras, las tecnologías del sistema ENMOD pueden quebrantar y destrozar una economía nacional completa, llevando a la miseria a millones de personas y “matar a una nación” sin necesidad de desplegar tropas ni armamento militar.

En 2004 se publicó la continuación de un estudio previo del autor titulado. ”Las armas del nuevo orden mundial de Washington son capaces de desencadenar un cambio climático y The Ecologist publicó en 2007 una versión abreviada del estudio, y salvo esto, el asunto de la manipulación del clima para uso milita, ha sido largamente ignorado por los medioambientalistas.

El ensayo está dedicado a la memoria del la doctora Rosalie Bertel, quien desde el mismísimo principio reveló la naturaleza diabólica del proyecto HAARP, como parte integrante de un programa armamentístico no convencional, manifestando:

“Está relacionado con cincuenta años de intensivo desarrollo de programas crecientemente destructivos tendentes a conocer y controlar la atmósfera exterior, HAARP es parte integral de una larga experiencia de investigación y desarrollo espacial de naturaleza deliberadamente militar. Las implicaciones militares de combinar estos proyectos son alarmantes… La capacidad de la combinación HAARP/Laboratorio espacial/cohete propulsor para lanzar enormes cantidades de energía, comparables a una bomba nuclear, a cualquier punto de la tierra vía láser y rayos de partículas, es aterradora. El proyecto es probable que sea “vendido” a la opinión pública como escudo espacial antimisiles, o para los más crédulos, como un dispositivo para reparar la capa de ozono”

Tengo la sincera esperanza de que este artículo renueve el debate sobre el peligro de la guerra climática y de que contribuya al más amplio fin de la paz mundial que requiere el imprescindible “desarme” de los aparatos militares USA-OTAN.

Fuente:

http://www.globalresearch.ca/the-ultimate-weapon-of-mass-destruction-owning-the-weather-for-military-use-2/

 

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