Opinión: bancos rescatados ocultan $21tn de efectivo atesorado en paraísos fiscales.

Por: Nick Mathiason, Oficina de Periodismo de Investigación*
Traducción: Enrique Prudencio

El periodista de investigación económica James Henry rastreó entre documentos de información financiera correspondientes al Fondo Monetario Internacional (FMI), Banco Mundial (BM), Banco Internacional de Pagos (BIP), bancos centrales y tesoros nacionales para conseguir el informe más completo jamás escrito sobre los multimillonarios y la riqueza atesorada en paraísos fiscales.

La recompensa de Henry fue un informe revisado, encargado por Tax Justice Network (TJN), que muestra:

. Entre $21tn y $32tn de activos financieros propiedad de High Net Worth Indivivuals en paraísos fiscales. Sin incluir propiedades inmobiliarias, obras de arte ni joyas.

. Un moderado interés del 3% de esos $21tn a una tasa impositiva del 30% generarían $189 billones, un importe bastante superior al que los países industrializados de la OECD invierten en ayuda al desarrollo a países extranjeros en vías de desarrollo.

. Los 50 mayores bancos privados manejan en conjunto más de $12.1tn en activos invertidos en el extranjero por orden de clientes privados, incluyendo sus fideicomisos. Sumaba hasta $5.4tn en 2005

. Menos de 10 millones de individuos del total de multimillonarios han amasado una fortuna de $21tn en paraísos fiscales. De ellos, menos de 100.000 personas de todo el mundo poseen 9.8tn de la riqueza depositada en paraísos fiscales.

Acompañando el informe hay un documento (co-escrito por este autor). En él se revela que los datos que utilizan los países para evaluar la brecha existente entre ricos y pobres es inexacta. Y por tanto, la desigualdad resulta mucho mayor de la que creen los poderes públicos.

Esto se debe a que los economistas que realizan los cálculos sobre las desigualdades, no incluyen en ellos la mayor parte del dinero depositado en paraísos fiscales. Así que debemos concluir que los ricos son mucho más ricos de lo que muestran los estudios.

Respecto de la desigualdad no sabemos ni la mitad de la verdad. Ocho de los más importantes economistas preguntados creían que la riqueza depositada en paraísos fiscales era en su mayor parte excluida al hacer los estudios sobre desigualdad. Desde el economista en jefe del Banco Mundial hasta académicos de la Escuela de Economía de París y el Brookings Institute de Estados Unidos, todos confirmaron que así era efectivamente.

Esto se debe a que los ricos no declaran sus ingresos reales y raramente pasan por supervisiones. Los académicos no pueden calcular los que no declaran de ellos, pero admiten que la información oficial subestima ampliamente la realidad.

El chorrito encima

Combinados, los documentos publicados por Tax Justice Network eliminan cualquier noción de que la “economía del chorrito” (la doctrina Thatcher-Reagan que reza que el recorte de impuestos a los ricos beneficia a toda la sociedad), funciona.

Ya sabemos que entre los años 1980 y 2010 Estados Unidos, los ingresos del 1% doblaron los del 90% y que los del 0,1% los triplicaron, mientras que el 90% de abajo vio reducirse sus ingresos el 5%. Pero los estudios del TJN muestran que esta disparidad de la riqueza sería estadísticamente aún mayor si se incluyera el dinero depositado en paraísos fiscales en los estudios del cálculo.

Quizás lo más elocuente que el informe coloca en el punto de enfoque es cómo los bancos globales, los denominados “bancos piratas”, han permitido a la plutocracia evadir sus inimaginables sumas del dinero de los impuestos mientras que al mismo tiempo disfrutaban del dinero de los ciudadanos con que el gobierno los rescataba. Una doble infamia de catastróficas consecuencias.

Algunos de estos bancos han sido calificados de “demasiado grandes para dejarlos quebrar” por la crisis financiera. Pero después del escándalo del LIBOR**, el papel clave representado por el HSBC en el blanqueo de capitales del dinero de la droga de los cárteles mejicanos y el desastre bancario de las hipotecas subprime, existen pruebas claras que indican que también son “demasiado grandes para ser verdad”.

Lo que nos lleva a un asunto que les crea aun más problemas a los reguladores financieros: el llamado “mal de Londres”. No ha pasado inadvertido que muchos de los escándalos financieros de los últimos años tienen conexión con la “Milla Cuadrada”. No nos preocupemos del LIBOR, fueron las oficinas de AIG de Londres, Lehman Brothers y Bernie Madoff los que contribuyeron a destruirlos. Los operadores deshonestos de JP Morgan y USB que perdieron billones, tenían su sede en Londres.

El Reino Unido resulta ser también el centro del mundo en paraísos fiscales. Es uno de los mayores centros de grandes bancos privados y las normas de no domiciliación de los impuestos permite a la plutocracia global evadir legalmente el pago de impuestos sobre los ingresos obtenidos en paraísos fiscales mientras se incrementan aquí. Además, muchos de los territorios británicos de ultramar y dependencias de la corona tales como Jersey, la Isla de Man, las islas Caimán y las Islas Vírgenes son importantes paraísos fiscales. Esto quizás explique porqué el gobierno británico, a pesar de toda su retórica, no ha podido ser el que liderara la lucha contra el sistema de banca en la sombra.

El arduo trabajo de Henry para TJN ha sacado a la luz el verdadero volumen del dinero en paraísos fiscales. Que el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial o la OECD no hayan hecho este trabajo resulta preocupante, sobre todo porque su falta de supervisión efectiva contribuyó a la crisis económica que ha causado considerables dificultades a cientos de millones de personas. Una buena forma de expiación es comenzar a utilizar a sus miles de economistas en implementar medidas que introduzcan transparencia en el sistema financiero en vez de políticas que faciliten la evasión de dinero en paraísos fiscales por una diminuta élite.

_______________________

* Fuente: http://www.blog.rippedoffbritons.com/2012/07/opinion-bailed-out-banks-facilitate.html

**London InterBank Offered Rate.

 

 

Zona Izquierda  © 2005