CALENTAMIENTO GLOBAL Y FIN DEL CAPITALISMO
 

Por Gary Engler, Dissident Voice*
Traducción: Enrique Prudencio


Hasta el propio Lenin se sorprendió cuando estalló la Gran Revolución Rusa en 1917.

¿Es este solo un dato histórico interesente o un vivo ejemplo de lo imprevisible y súbito que puede resultar el comienzo del derrumbamiento de los sistemas políticos, económicos y sociales, aparentemente estables e inamovibles?

La cuestión de cuán duradero pueda resultar nuestro sistema actual, aparece con mucha frecuencia en los debates sobre el calentamiento global y cómo atajarlo.

Por lo general la conversación suele ser parecida al siguiente diálogo:

“Dicen los científicos que nos estamos acercando al puno de no retorno. No tenemos mucho tiempo para reducir drásticamente las emisiones de carbono y detener los destrozos a que estamos sometiendo la naturaleza”.

“Ya, con las empresas invirtiendo miles de millones en las arenas bituminosas, en el carbón y la fabricación de vehículos de transporte privado. Y con el sector del petróleo como principal fuente de lucro para los empresarios y de puestos trabajo, también”.

“Las personas que comprenden la grave amenaza del calentamiento global también entiende la necesidad de crear puestos de trabajo”.

“Los gobiernos hablan de boquilla de la lucha contra el calentamiento global y la constante agresión al medio natural, pero realmente van también con los que tienen el dinero. Las grandes empresas compran a la casta política gobernante”.

“El problema, pues, es el sistema, es decir el capitalismo… realmente existente. Los capitalistas buscan el lucro y cada vez quieren obtener más ganancias en una espiral sin fin, y harán cualquier cosa para conseguir que la riqueza siga fluyendo a chorros, sin importarles nada más.”

“¿Entonces ¿qué se puede hacer al respecto?”

“Librarnos del capitalismo”

“Qué probabilidades tenemos de conseguirlo?”

“Supongo que depende de que muchas personas lleguen a la misma conclusión y estén dispuestas a hacer todo lo que haga falta para cambiar el sistema”.

“O sea que no hay esperanzas.”

“Por que dices eso?”

“Mira a tu alredor, a la gente no le importa. Está demasiado excitados yendo de compras y preocupados sus problemas particulares. La gente está demasiado asustada incluso para afiliarse a un sindicato, así que imagínate para derrocar el capitalismo.”

“Las cosas pueden cambiar con como mucha rapidez”.

“Y ahí es donde viene a cuento la historia de cómo la Revolución Rusa sorprendió a todo el mundo”.

Para aquellos de nosotros que tendemos a considerar la importancia de actuar rápidamente para reducir las emisiones de carbono y sabemos que el capitalismo es absolutamente incapaz de hacer frente a este problema y menos con la urgencia que requiere, la cuestión de cuánto se tardaría en construir un nuevo sistema económico, resulta muy importante para el deterioro del medio físico.

¿Queda tiempo o nos podemos dar por cocidos, literalmente?

La respuesta depende en gran medida de la opinión de uno respecto de cómo se produce la “revolución.”

Si usted cree que un gran cambio solo ocurre después de largos años de organización de revolucionarios profesionales dedicados a la creación de un partido que puede conducir a las masas hacia un nuevo futuro de revolucionarios valientes, entonces los seres humanos de hoy son probablemente como una langosta en una olla justo antes de que el chef encienda la placa de la vitrocerámica: “No sé qué es todo este alboroto. La temperatura del agua me parece muy agradable.” Es dudoso que dispongamos del tiempo necesario para desarrollar los cuadros que tendrían que hacerse cargo de un sistema tan complejo y global como el capitalismo mundial.

Por otro lado, si usted cree en la capacidad de la gente común para levantarse y enfrentarse contra una crisis, entonces sería posible ser optimista. Si el sistema que desea construir comienza con las personas que trabajan en todo el mundo tomando las riendas de la economía y sustituyen la economía capitalista por la democracia económica, eso podría suceder con relativa rapidez. Si siguen siendo necesarios “líderes” que trabajen intensamente en las tareas revolucionarias, que se dirijan a la gente para hablarla y organizarla, la historia conoce ejemplos de que las ideas se extienden rápidamente y entonces hay gente que actúa sobre ellos.

Ya existen las condiciones objetivas, que son el elemento crucial. El mismo capitalismo ha creado una economía abrumadoramente dominada por el trabajo social. Esto le da a la clase obrera el poder potencial para hacerse cargo de casi todas las áreas de la producción en la gran mayoría de las principales economías del mundo.

La mayoría de las gentes de la mayor parte de los países son clase trabajadora. Si optamos por hacerlo, podríamos facilitar rápidamente la toma de decisiones mediante el sistema de una persona un voto en todas las áreas donde la gente trabaja colectivamente, que es e n la mayor parte de nuestra economía actual. Podríamos limitar la propiedad privada a lo que es realmente privado y no da poder individual a otros. Podríamos pasar a un sistema de propiedad social donde varias comunidades de composición democrática basadas en el nivel apropiado de gobierno – local, estatal, provincial, nacional o internacional-, sustituyan a las empresas. Si hemos hecho estas tres cosas el sistema de la avaricia que impulsa al capitalista a obtener más y más lucro, sin importarle las consecuencias para el medio ambiente, este dejará de existir

Salvar el planeta del calentamiento global y asegurar un futuro para nuestros nietos, son potentes incentivos para que miles de millones de trabajadores participen en este movimiento global imprescindible.

¿Es factible que ocurra con la suficiente rapidez? Sí.

¿Sucederá con la suficiente rapidez? Eso depende de nosotros.

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*Gary Engler es dirigente sindical electo y co-autor del recién publicado nuevo Manifiesto comuna-ista. “Trabajadores del mundo: ya es realmente hora de uníos”, inspirado en el Manifiesto Comunista de Marx y Engels, pensado para provocar el debate sobre el futuro de los sindicatos y la izquierda.

 

FUENTE: http://dissidentvoice.org/2013/12/global-warming-and-the-end-of-capitalism/
 

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