Son los Estados Unidos e Israel, no Irán, los que amenazan la paz.

 

Por: Noam Chomsky

Traducción de Enrique Prudencio para Zonaizquierda.org

Publicado el 4 de septiembre de 2012, por Common Dreams

No le resulta a uno fácil salirse de su propia piel para ver el mundo de forma distinta a como nos lo presentan día tras día. Pero resulta útil intentarlo. Pongamos algunos ejemplos.
 
Los tambores de guerra suenan cada vez más fuerte. Imagínense que se invierte la situación.
 
Irán esta llevando a cabo una mortífera y destructiva guerra de baja intensidad contra Israel con participación de la Gran Potencia. Sus líderes anuncian que las negociaciones no llevan a ninguna parte. Israel se niega a firmar el Tratado de No Proliferación Nuclear y no permite las inspecciones como ha hecho Irán. Israel continua desafiando el abrumador llamamiento internacional para la creación de una zona libre de armamento nuclear en la región. Y durante todo el tiempo, Irán disfruta del apoyo de su superpotencia patrocinadora.
 
Los líderes iraníes, por tanto, están anunciando su intención de bombardear Israel, y prominentes analistas militares iraníes informa de que el ataque puede producirse antes de que se celebren las elecciones norteamericanas.
 
Irán no puede utilizar su potente fuerza aérea ni los nuevos submarinos que le ha entregado Alemania, armados con misiles nucleares y estacionados en la costa de Israel. Cualquiera que sea la fecha en que se produzca el ataque, Irán cuenta con su superpotencia patrocinadora para unirse a ella o para que lidere el asalto. El Secretario de Defensa León Panetta dice que aunque no estamos a favor de tal ataque, como estado soberano Irán actuará de la forma más adecuada para sus intereses.
 
Todo esto es inimaginable, por supuesto, aunque está ocurriendo realmente, con los papeles de los personajes invertidos. Es verdad que las analogías nunca son exactas, y en este asunto, esta es injusta con Irán.
 
Al igual que su patrocinador, Israel recurre a la violencia cuando le viene en gana. Persiste en el asentamiento ilegal en los territorios ocupados, algunos anexionados, todos en descarado desafío a la legalidad internacional y al Consejo de Seguridad de la ONU. Ha llevado a cabo repetidamente ataques brutales contra Líbano y el pueblo de Gaza, prisionero en su Franja, matando a decenas de miles de personas sin ningún pretexto que merzca la mínima credibilidad.
 
Hace treinta años Israel destruyó el reactor nuclear iraquí, un acto que ha sido elogiado recientemente, ignorando la clara evidencia – incluso para el espionaje de EE. UU – de que el bombardeo no acabó con el programa nuclear de Saddam Hussein, sino que lo inició. El bombardeo de Irán podría producir el mismo efecto.
 
Irán también ha sido agresor, pero durante los últimos siglos sólo una vez, cuando aún se llamaba Persia y por el régimen del Shah, entonces patrocinado por EE.UU., cuando conquistó unas islas árabes en el Golfo Pérsico.
 
Irán se involucró en programas de desarrollo de la energía nuclear bajo el Shah, con un fuerte apoyo oficial de Washington. El gobierno iraní es brutal y represivo, como lo son todos los aliados de Washington en la región. El aliado más importante, Arabia Saudí, es el régimen fundamentalista islámico más extremista, que gasta cantidades enormes de dinero en difundir la doctrina radical Wahabita por doquier. Las dictaduras del Golfo, también aliadas favoritas de EE. UU., han reprimido violentamente cualquier intento popular de unirse a la primavera árabe.
 
El Movimiento de los No Alineados - que agrupa a los gobiernos de la mayoría de la población mundial – se ha reunido la pasada semana en Teherán. El grupo ha respaldado enérgicamente el derecho de Irán a enriquecer uranio, y algunos miembros – como India, por ejemplo – sólo se adhiere al duro programa de sanciones impuesto por EE.UU. parcialmente y a regañadientes.
 
Los delegados del Movimiento de los No Alineados reconocieron sin dudar la amenaza que domina la discusión en Occidente, explicada lúcidamente por el General Lee Butler, anterior jefe del Comando Estratégico de EE.UU.: “Es peligroso en extremo que en la olla en que se cuecen todos los rencores, que llamamos “Oriente Medio”, una nación se dote por su cuenta de armas nucleares que “provocan que otras naciones quieran hacer lo mismo”.
 
Butler no se está refiriendo a Irán, sino a Israel, pero Israel, al que se considera en los países árabes y en Europa como el país que representa la mayor amenaza para la paz en el Mundo Árabe, para los EE.UU. es considerado como la segunda amenaza, mientras que Irán, aunque no guste, es mucho menos temido. De hecho, en muchas encuestas, la amplia mayoría opina que la región estaría más segura si Irán tuviese también armas nucleares para equilibrar la amenaza que perciben. Si Irán está realmente avanzando hacia el desarrollo de armamento nuclear – cosa que aún no sabe ni la Inteligencia norteamericana – podría ser porque se siente “incitada a hacerlo” por las amenazas Israelo-Americanas, que se difunden con regularidad en explícita violación de la Carta de las Naciones Unidas.
 
¿Por qué entonces es Irán la mayor amenaza para la paz mundial como se muestra en el discurso oficial de Occidente? La razón primaria es reconocida por la Inteligencia Militar Norteamericana y la israelí: Irán podría disuadir a los Estados Unidos e Israel de recurrir a la fuerza.
 
Además Irán debe ser castigado por su “exitoso desafío”, que es el mismo cargo con el que se acusó a Cuba hace medio siglo. Y la fuerza motriz que forzó el ataque de EE.UU. contra Cuba, continúa todavía a pesar de la condena internacional.
 
Otos acontecimientos que han aparecido en primera página podrían también salir beneficiados al ser tratados desde una perspectiva diferente.
 
Supongamos que Julian Assange hubiese filtrado documentos con información importante que Moscú hubiese querido que no llegase al conocimiento de la opinión pública, y que las circunstancias fueran por lo demás idénticas.
 
Suecia no hubiera dudado en perseguir únicamente los supuestos delitos cometidos en su territorio, aceptando la oferta de interrogar a Assange en Londres. Estocolmo hubiese declarado que si Assange volvía a Suecia (como ya había acordado) no sería extraditado a Rusia, donde las posibilidades de un juicio justo serían escasas.
 
Suecia hubiese recibido todos los honores por su postura principista, Assange hubiera sido aclamado por realizar un gran servicio de información pública, lo cual no evitaría la necesidad de tomar las acusaciones contra él por sus actos en Suecia con la misma seriedad que en los demás casos.
 
Aquí la noticia más importante del día son las elecciones en Estados Unidos. Una perspectiva muy apropiada es la proporcionada por el Juez del Tribunal Suprema de Justicia de Estados Unidos Louis Brandeis, quien sostiene que “Podremos tener democracia en este país, o podremos tener la riqueza concentrada en las manos de unos pocos, pero no podremos tener ambas cosas a la vez”
 
Guiados por tal perspicacia, la cobertura electoral debería enfocarse en el impacto de la riqueza en la política, analizado extensamente e n el reciente estudio “Riqueza o influencia: La desigualdad económica y el poder político en Norteamérica” Por Martin Gilens. Gilens encuentra que la vasta mayoría se siente impotente para dar un perfil a la política del gobierno cuando sus preferencias divergen de las de los ricos, que siempre obtienen lo que desean cuando resulta importante para ellos.
 
No es sorprendente, entonces, que una reciente clasificación de los 31 países miembros de la Organización para el Desarrollo y la Cooperación Económica, los Estados Unidos ocupen el puesto 27 en términos de justicia social, a pesar de su extraordinaria riqueza. O ese tratamiento racional de los problemas se evaporará en la campaña electoral, de modo que ésta se quede en una comedia bufa.
 
Por poner un ejemplo, Paul Krugman informa que el muy admirado Gran Pensador del Partido Republicano, Paul Ryan, declara que sus ideas sobre el sistema financiero derivan de un personaje de una novela de tema fantástico -“Atlas Shrugged”- que exige el uso de monedas de oro en lugar de billetes de papel. Sólo falta extraer ideas de un escritor realmente distinguido, como Jonathan Swift. En “Los viajes de Gulliver”, sus sabios de Lagado portan todos sus bienes en paquetes a la espalda, para así poder hacer el trueque sin tener que ir cargados con el oro. Entonces la economía y la democracia podrían realmente florecer, y lo mejor de todo, la desigualdad declinaría rápidamente, lo que sería un regalo para el juez Brandeis.
 

Fuente:
http://www.commondreams.org/view/2012/09/04-6

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