¿LA DELINCUENCIA AL DESCUBIERTO?...

Estados Unidos abandona las investigaciones sobre Goldman Sachs

Por Barry Grey

Traducción de Enrique Prudencio para Zonaizquierda.org

 

El Departamento de Justicia de Estados Unidos anunció la tarde del jueves 10 de agosto que estaba finalizando una investigación criminal que había durado un año y que no presentaría cargos contra el gigante de las finanzas de Wall Street, el banco Goldman Sachs ni contra ninguno de sus empleados.

 

En abril de 2011, el Subcomité Permanente de Investigaciones del Senado reveló un voluminoso informe sobre el papel que habían desempeñado  los principales bancos, reguladores federales y agencias de valoración y calificación del crédito, en el colapso del mercado de las hipotecas subprime o hipotecas “basura” y en la subsiguiente quiebra financiera de septiembre de 2008.

 

De las 640 páginas del informe, 240, o sea el 40%, estaban dedicadas exclusivamente al examen detallado y minucioso de las prácticas fraudulentas en el mercado financiero por comerciar  con  obligaciones de débito avaladas por hipotecas subprimes subyacentes a dichas obligaciones. El informe señala que Goldman estafaba a sus clientes vendiéndoles a estos títulos avalados por dichas subprimes subyacentes sin informarles de que el propio banco estaba apostando al mismo tiempo para que esas inversiones  fallaran.

 

En informe del Senado finaliza con un listado de leyes sobre títulos, valores u obligaciones que el comité cree muy probable que hayan sido violadas por Goldman y otros bancos. El comité remite sus recomendaciones al Departamento de Justicia y a la Fiscalía Federal para que realicen una investigación dentro de una causa criminal contra Goldman Sachs y sus responsables ejecutivos. También formula el requerimiento de que se abra una investigación sobre si Lloyd Blanckfein, presidente ejecutivo, ha cometido perjurio en su testimonio ante el panel judicial de la Subcomisión del Senado.

 

Al hacer público el informe, el Presidente del Comité, el senador por Michigan Carl Levin, dijo que en sus dos años de trabajo en el panel de investigación había encontrado “un foso financiero rebosante de serpientes, codicia, conflictos de intereses y actos ilegales premeditados”. Recomendó que se presentaran cargos y dijo, “A mi juicio Goldman ha engañado clara y deliberadamente a sus clientes y ha engañado igualmente al Congreso”.

 

En su comunicado del jueves, el Departamento de Justicia dijo que había realizado “una revisión exhaustiva del informe”, pero concluyó que “basándose en la ley y en las evidencias vigentes a día de hoy, no hay una base viable para presentar una acusación criminal contra Goldman Sachs o sus empleados en relación con las alegaciones, tal como quedan literalmente establecidas en este informe”.

 

No hay ni un ápice de credibilidad en la anterior aseveración. En el curso de las investigaciones, el Subcomité Permanente del Senado acumuló 56 millones de páginas de memorandos, documentos, prospectos y mensajes de correo electrónicos. La sección del informe dedicada a Goldman Sachs cita textualmente palabra por palabra, proporciona datos y señala nombres, para documentar meticulosamente cómo el banco defraudaba a sus clientes vendiéndoles obligaciones derivadas de las hipotecas subprimes mientras apostaba contra la misma inversión, sin informarles de que lo estaba haciendo.

 

“Estamos satisfechos de que este asunto haya quedado ya atrás”, dijo el jueves un portavoz del banco refiriéndose a la decisión del Departamento de Justicia.

 

También el mismo jueves, Goldman revelaba en una demanda del regulador, que la Comisión del Mercado de Valores (SEC, en sus siglas en inglés) había informado al banco que había cerrado un acuerdo sobre una investigación separada por un importe de 1.3 millones de derivados de hipotecas subprime del año 2006 y que había decidido no tomar acción judicial alguna. Esto representaba un cambio de opinión radical de la SEC, que había notificado al banco el pasado mes de febrero que tenía planeado ejercer una acción penal en relación con la solvencia de los valores de Goldman.

 

La decisión de la SEC, de abandonar la investigación, llega mientras los reguladores están ultimando un estatuto de eliminación de fechas límite para fijar la fianza de los valores hipotecarios emitidos antes de 2007.

 

Estas dos acciones son parte del encubrimiento, por el gobierno actual, del fraude y la criminalidad a escala masiva que se produce en el tráfico financiero, antes y después de la quiebra del sistema en 2008. Subrayan la hipocresía subyacente en la declaración del presidente Obama realizada en febrero pasado sobre la creación de un grupo de trabajo del Departamento de Justicia para investigar el tráfico hipotecario.

 

El Gobierno Obama, como su predecesor republicano, se encuentra en el núcleo del nexo corrupto existente entre Wall Street y todos los poderes constitucionales de la nación: Ejecutivo, Legislativo y Judicial. La oligarquía financiera opera con impunidad, saltándose olímpicamente la ley mientras manipula y tima para apropiarse de una parte cada vez mayor de la riqueza social. Todas las agencias gubernamentales, desde la Casa Blanca para abajo están directa o indirectamente en nómina bancaria.

 

Cuatro años después del colapso de Lehman Brothers, ni uno solo de los altos cargos ejecutivos de los grandes bancos o de los bancos gigantes ha sido procesado, a pesar de que sus delitos han sido exhaustivamente documentados y continua explotando un nuevo escándalo bancario cada semana.

 

Justo el mes pasado, Neil Barofsky, el anterior director general especialmente designado para el Programa de Liberación de Activos con Problemas (TARP, en sus siglas en inglés)  por un monto de 700.000 millones de dólares, ofreció una entrevista con motivo de la publicación de su nuevo libro sobre el rescate bancario, en el que se lamenta de que no se halla podido atrapar a ningún banquero responsable del desastre financiero. “Era impresionante el grado de control y secretismo que los grandes bancos ejercían sobre sus propios rescates financieros”, dijo.

 

Continuó acusando al secretario del tesoro de Obama, Timothy Geithner, de encubrimiento cuando era presidente de la Reserva Federal de los bancos de Nueva York, y se produjo la manipulación del LIBOR que llegó a alcanzar la más alta tasa de interés de referencia global. “Geithner y otros reguladores deberían ser considerados responsables”, dijo. Deberían ser arrojados por la borda… Espero ver gentes esposadas”.

 

El pasado mes de marzo, Greg Smith, uno de los directores ejecutivos de Goldman, anunció su dimisión en una “tribuna” del diario The New York Times, donde denunciaba la cultura “tóxica” de avaricia y fraude del banco. “Me pone enfermo oír lo despiadadamente que se habla de timar y estafar a los clientes”, escribió.

 

Goldman Sachs era el centro de un escándalo que estalló a finales de 2009 sobre la complicidad y el contubernio existente entre los altos cargos federales que utilizaban en secreto fondos públicos como parte del rescate financiero de 2008 del American International Group (AGI) para cubrir miles de millones de dólares en valores hipotecarios en poder de los bancos y avalados por empresas aseguradoras de bancarrotas. El entonces Secretario del Tesoro (y anterior presidente ejecutivo) Henry Paulson, el entonces el Presidente de la Reserva Federal de Nueva York, Geithner y el Presidente Ejecutivo de la Reserva Federal Ben Bernanke inyectaron 62 mil millones de dólares a las grandes entidades financieras de Wall Street, siendo Goldman el que obtuvo la mayor parte, 12.900 millones.

 

Parte de la relación incestuosa entre Wall Street  y el Gobierno es la puerta giratoria situada entre Washington y Wall Street. Los reguladores bancarios “construyeron” impunemente sus informes para ascender de categoría en las entidades financieras para las que trabajaban, hasta alcanzar salarios de siete cifras, creando interferencias a favor de los bancos

 

Esto fue ilustrado el pasado mes de junio por el Presidente Ejecutivo de JPMorgan, Jamie Dimon en su comparecencia ante los comités bancarios de la Cámara de Representantes y el Senado. Dimon fue citado para explicar la repentina declaración del banco el mes anterior sobre unas pérdidas de explotación multimillonarias, cuya información no reveló el banco en su informe financiero del primer trimestre.

 

El Wall Street Journal informó, sin darle mayor importancia, que justo detrás de Dimon se sentaba el consejero general de JPMorgan, Stephen Cutler, quien había entrado a trabajar en el banco después de haber ocupado el cargo de jefe de la acción ejecutiva de la Comisión del Mercado de Valores, (SEC) por sus siglas en inglés.

 

En abril de 2010, la SEC entabló juicio civil contra Goldaman por comercializar fraudulentamente obligaciones de débito avaladas por hipotecas subprime, llamadas Abacus, en el año 2007. Goldman vendió los títulos sin informar a sus clientes que el multimillonario inversor en fondos de capital riesgo John Paulson había solicitado al banco que comenzara la inversión, para así hacer él un killing (una matanza), un monumental pelotazo, apostando a que las hipotecas subyacentes irían mal y las obligaciones perderían dinero. El banco ocultó el hecho de que Paulson había seleccionado las hipotecas y estaba “cortocircuitando” las obligaciones de débito.

 

En lugar de llevar el caso a juicio, la SEC negoció con el banco en julio de 2010, acordando, en una especie de reconciliación de enamorados, que el banco no admitía comisión de delito por haber obrado de buena fe y el pagó de una multa relativamente baja de 550 millones de dólares. La SEC ha llegado a acuerdos similares en casos como Countrywide Financial, el gigante de las subprimes que fue salvado del colapso al ser vendido al Banco de América y bancos importantes como JPMorgan Chase, Banco de América y Citigroup.

 

El Gobierno de Obama y los reguladores federales han evitado los procesos públicos de los bancos porque la clase dirigente sabía que quedaría rápidamente al descubierto la delincuencia criminal de todo el sistema. Significaría llevar a juicio al propio sistema capitalista.

 

Fuente:

http://www.informationclearinghouse.info/article32145.htm

 

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